El presidente ruso, Vladímir Putin, está viviendo lo que podría ser su peor semana desde que empezó la invasión de Ucrania y no consiguió llegar hasta Kyiv. La reconquista por parte de Ucrania de más de 6.000 kilómetros cuadrados de territorio en el este y en el sur, ha puesto el Kremlin contra las cuerdas. Quizás precisamente por este motivo, Rusia mira cada vez más hacia China. Este jueves, hay programada una reunión entre Xi Jinping y Vladímir Putin, en el marco de la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái, en Samarcanda, Uzbekistán. La reunión, sin embargo, podría implicar también una lucha por la influencia en Asia Central, donde las dos potencias mundiales han llevado a cabo durante mucho tiempo una "rivalidad silenciosa".

La cumbre no es nueva. Se trata de una reunión anual de líderes eurasiáticos sobre política regional, economía y seguridad. Ahora bien, el contexto actual, sí que es diferente. Una China en ascenso y una Rusia debilitada por el transcurso de la guerra, podrían cambiar el equilibrio de poderes que hay sobre el Asia central.

Los dos líderes también han programado paradas en Kazajistán, donde Xi lanzó por primera vez su iniciativa de inversión extranjera "un cinturón y una ruta" en el 2013. Subrayando la importancia de la región, la visita de Xi será su primer viaje internacional desde que empezó la pandemia y llega hace justo un mes antes de una reunión crucial del Partido Comunista que se espera que consolide el tercer mandato como líder, que romperá precedentes.

Los difíciles equilibrios de China

Xi y Putin se reunieron por última vez al margen de los Juegos Olímpicos de invierno de Beijing, donde anunciaron su asociación, solo unas semanas antes de que Rusia invadiera Ucrania. Funcionarios rusos han dicho que los dos líderes tienen una "agenda completa y detallada" para las conversaciones, y algunos analistas dijeron que esperan que Putin busque más ayuda de China después de que Rusia experimentó uno de sus peores reveses a la guerra.

Beijing ha luchado por equilibrar el apoyo a Moscú con el deseo de evitar el impacto indirecto en su economía de las sanciones impuestas en Rusia por Occidente. Se ha negado a condenar la invasión y, en cambio, culpa Occidente por aumentar las tensiones. No llegó a proporcionar apoyo armamentístico, pero, según los informes, proporcionó piezas de drones y la semana pasada participó en ejercicios militares conjuntos en el Mar de Japón.

Una prueba para Xi Jinping

La bastantes de la respuesta global a la invasión y las pérdidas recientes de Rusia han planteado preguntas difíciles para Xi sobre su perspicacia en política exterior para alinearse con Putin, pero probablemente seguirá brindándole apoyo, según algunos analistas consultados para|por el The Guardian. Los analistas han sugerido que a medida que la fuerza de Rusia se desvanece, Beijing puede ganar terreno en temas clave de las rutas comerciales y la defensa de su régimen de Xinjiang.

Tal como recuerda la CNN, Rusia ha hablado sobre el apoyo de la China en los últimos días. La semana pasada, el máximo legislador de China, Le Zhanshu, se reunió con el presidente de la Duma Estatal de Rusia y otros legisladores rusos en Moscú. Según la Duma, Le dijo que "China comprende y apoya Rusia en temas que representan sus intereses vitales, en particular sobre la situación en Ucrania... Vemos que los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN están ampliando su presencia cerca de las fronteras rusas, amenazando seriamente la seguridad nacional y la vida de los ciudadanos rusos".

No obstante, tal como destaca el medio norteamericano, estas citas no estuvieron presentes en la lectura china de la reunión, cosa que plantea la pregunta de que tan formalmente China está dispuesta a dar apoyo en Rusia, ya que su invasión de Ucrania no parece que tenga que finalizar pronto. Habrá que ver qué papeles quedan sobre la mesa después de la reunión.

 

Imagen principal: el presidente ruso, Vladímir Putin, en un encuentro virtual / Efe