La crisis migratoria desencadenada por la llegada masiva de migrantes a Ceuta ha encendido las alarmas entre algunos estados miembros de la Unión Europea. Italia, Finlandia y Dinamarca —entre otros— han planteado la posibilidad de suspender el espacio Schengen con España, una propuesta que ha alimentado el debate sobre si un socio europeo puede impedir la libre circulación con otro país del espacio comunitario. La reacción más contundente ha llegado desde Roma. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha asegurado que su gobierno está "preparado para intervenir con instrumentos extraordinarios para defender las fronteras y la seguridad de los ciudadanos, como la suspensión del espacio Schengen con España". En la misma línea, el ministro de Exteriores, Antonio Tajani, se ha mostrado partidario del "cierre del espacio Schengen con España" y ha argumentado que "la inmigración irregular y descontrolada representa un peligro para la seguridad nacional".
La propuesta italiana ha encontrado rápidamente apoyos en otros gobiernos europeos. La ministra del Interior de Finlandia, Mari Rantanen, miembro del populista y euroescéptico Partido de los Finlandeses, ha acusado a España de haber "fracasado completamente en proteger la frontera exterior del área Schengen de la inmigración ilegal" y ha advertido que "esto no puede continuar así". Además, ha instado al resto de estados a secundar la iniciativa de Roma al afirmar que "todos los países de Europa deben apoyar la propuesta de Meloni" y que aquellos que "no cumplan su obligación de proteger la frontera exterior no pueden ser miembros de Schengen". Mette Frederiksen, la primera ministra danesa, se ha posicionado a favor de esta llamada. La socialdemócrata ha defendido que la Unión Europea estudie "todas las opciones, incluida la suspensión de la cooperación Schengen", porque, según ha asegurado, "la inmigración descontrolada supone una amenaza para Europa y Dinamarca".
¿Pueden Italia o Finlandia suspender el espacio Schengen con España?
La respuesta es que no. Los tratados de la Unión Europea no prevén ningún mecanismo que permita a un país expulsar a otro estado del espacio Schengen ni suspender unilateralmente su participación en este sistema de libre circulación. Ahora bien, lo que sí recoge el marco legal europeo son medidas más limitadas que, en la práctica política y mediática, a menudo se interpretan o presentan como una "suspensión de Schengen". En concreto, el Código de Fronteras Schengen autoriza a cada estado miembro a reintroducir de manera excepcional, temporal y proporcionada los controles en sus propias fronteras interiores cuando considere que existe una "amenaza grave para el orden público o la seguridad interior", una posibilidad prevista, entre otros supuestos, para afrontar episodios de inmigración irregular, amenazas terroristas o emergencias sanitarias.
En la práctica, esto significa que, si Italia, Finlandia o cualquier otro estado deciden reintroducir controles fronterizos con España, no estarían cerrando la frontera ni impidiendo los desplazamientos entre países. Los viajeros, sin embargo, podrían ser sometidos a controles de identidad y afrontar más tiempo de espera en aeropuertos, puertos y otros puntos de entrada. La medida también podría afectar al transporte, el turismo y la actividad económica, ya que Schengen está concebido precisamente para garantizar la libre circulación sin controles en las fronteras interiores. No obstante, cabe recordar que la reintroducción de estos controles debe ser temporal y debe cumplir los requisitos fijados por la legislación europea, que obliga a los estados a comunicar la decisión a las instituciones comunitarias y a justificar tanto la proporcionalidad como la duración.
Esta no sería una situación inédita. Hace unos meses, Alemania, Austria, Dinamarca, Eslovenia, Francia, Italia, los Países Bajos, Suecia y también Noruega reforzaron temporalmente los controles en sus fronteras interiores para intentar contener los movimientos de migrantes irregulares dentro del espacio Schengen. Sin embargo, el pasado junio la Comisión Europea envió un dictamen en forma de "recomendación" a estos estados para que retiraran estas medidas al considerar que desvirtuaban el espíritu del sistema de libre circulación. Bruselas recordó que la implantación de controles solo puede ser una herramienta "temporal y excepcional".
El mecanismo de emergencia de la UE
Aparte de lo que pueda hacer un país por sí solo, la normativa europea prevé también un mecanismo de emergencia para los casos en que un estado miembro incumpla de manera grave sus obligaciones en el control de las fronteras exteriores y esto ponga en riesgo el funcionamiento de todo el espacio Schengen. En este supuesto, sin embargo, la decisión no corresponde a un solo gobierno, sino al conjunto de la Unión Europea. Son la Comisión Europea y, sobre todo, el Consejo quienes pueden impulsar una respuesta coordinada y recomendar que varios o todos los estados miembros reintroduzcan controles fronterizos. "Las reglas de Schengen se revisan regularmente y, si se constata que un país no las cumple, se puede llevar la discusión al seno del Consejo", recuerda el ejecutivo comunitario. Por lo tanto, cualquier actuación de este tipo debe estar avalada por las instituciones europeas y no puede ser decidida unilateralmente por un único país.
En cualquier caso, de momento, la Comisión Europea ha descartado una ruptura del espacio Schengen con España. Bruselas "no ha observado ningún movimiento desde Ceuta hacia la España peninsular ni hacia otros estados miembros" y se ha constatado que "las autoridades españolas están controlando las fronteras exteriores para garantizar que no se produzcan estos desplazamientos hacia el resto de la Unión". Asimismo, ha asegurado que está dispuesta a proporcionar "más apoyo a España, tanto financiero como a través de asistencia técnica y operativa adicional, incluso por medio de Frontex", según ha explicado un portavoz del ejecutivo comunitario a EFE.
La Comisión también ha celebrado "la estrecha cooperación entre Marruecos y España para hacer frente a estos flujos" y para garantizar "el rápido retorno de los que han entrado ilegalmente en Ceuta". Además, ha insistido en que Marruecos es "un socio clave y de confianza de la UE" y ha destacado que, en los últimos años, la cooperación con Rabat en migración, gestión de fronteras y lucha contra el tráfico ilícito se ha intensificado, con el objetivo de elevar esta relación a una "asociación global y estratégica".
