El impacto de un dron ruso contra un edificio residencial en la ciudad rumana de Galati ha provocado una ola de condenas internacionales y ha vuelto a elevar la tensión entre Rusia y los países de la OTAN. El ataque, que ha causado dos heridos leves y la evacuación de decenas de personas, es considerado un incidente especialmente grave porque afecta directamente el territorio de un Estado miembro tanto de la Unión Europea como de la Alianza Atlántica.
El dron ha impactado durante la madrugada contra la décima planta de un bloque de pisos situado cerca del Danubio, muy cerca de las fronteras con Ucrania y Moldavia. La explosión de la carga habría provocado un incendio y obligado a evacuar a unos setenta residentes. Aunque en otras ocasiones drones relacionados con la guerra de Ucrania habían entrado o caído en territorio rumano, nunca hasta ahora habían golpeado un edificio habitado.
La reacción de Rumanía
Ante la gravedad de los hechos, el gobierno rumano ha anunciado que tomará "medidas proporcionadas" y ha reclamado a la OTAN más sistemas de defensa antiaérea para reforzar la seguridad del país. El presidente rumano, Nicușor Dan, aseguró que se trata de un episodio "sin precedentes" que requiere una respuesta coordinada a escala nacional e internacional.
La reacción de las instituciones europeas no se ha hecho esperar. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtió que "la guerra de agresión de Rusia ha traspasado una nueva línea", mientras que el presidente del Consejo Europeo, António Costa, expresó su apoyo a Rumanía y calificó la actuación rusa de "temeraria e irresponsable".
También la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, condenó con contundencia los hechos y consideró que el impacto del dron representa "una grave violación de la soberanía rumana y del espacio aéreo europeo". Según Kallas, Rusia hace tiempo que ha dejado de respetar las fronteras internacionales.
La OTAN denuncia la "imprudencia" de Moscú
Desde la OTAN, la portavoz Allison Hart denunció "la imprudencia" de Moscú y reafirmó el compromiso de la Alianza de reforzar sus defensas ante amenazas como los drones. La organización militar sigue con preocupación el aumento de los incidentes cerca de la frontera oriental europea desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania.
Varios gobiernos europeos también han reaccionado rápidamente. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha definido el incidente como una "grave violación del espacio aéreo de la OTAN", mientras que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, lo describió como un "acto gravísimo" que pone en riesgo la seguridad europea.
El canciller alemán, Friedrich Merz, ha afirmado que el episodio demuestra "la voluntad de Rusia de escalar el conflicto", y Francia ha anunciado la convocatoria del embajador ruso en París para protestar formalmente por los hechos. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, también ha condenado la incursión y reiteró el apoyo de España a la seguridad europea y a Ucrania.
Portugal, Letonia, Lituania y Estonia se han sumado igualmente a las condenas, alertando del riesgo creciente de que la guerra ucraniana acabe afectando directamente a países miembros de la OTAN. Los Estados bálticos, especialmente sensibles a la amenaza rusa, han insistido en que estos incidentes no pueden normalizarse. Incluso Hungría, tradicionalmente más próxima a Moscú, ha condenado el ataque. El primer ministro Péter Magyar ha defendido la necesidad de mantener la unidad entre los países europeos y la OTAN ante el aumento de la tensión en el continente.
Mientras tanto, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha ofrecido apoyo a Rumanía y reclamó nuevas sanciones contra Rusia. Según el dirigente ucraniano, Moscú debe percibir que este tipo de acciones tienen consecuencias políticas y económicas importantes.