Lo habían visto varias veces en el club. El autor de una de las peores matanzas con arma de fuego de los Estados Unidos, Omar Mateen, tenía en su móvil una aplicación de citas para homosexuales e, incluso, mantenía contacto con alguno de los asistentes de este domingo en la fiesta latina del club Pulse.
Así lo publica hoy Los Angeles Times, que recoge unas cuantas declaraciones de algunos testigos en las que, al menos cuatro, aseguran haberlo visto en varias ocasiones. Uno de ellos explica que "algunas veces salía a la esquina y se sentaba y bebía solo, y otras veces iba tan borracho que era muy ruidoso y beligerante".
Un cliente habitual del club, que garantiza haberlo visto hasta una docena a veces, explica que no hablaba mucho, pero que alguna vez les había explicado que había estado casado y que tenía un hijo o les hablaba de su padre.
Otro chico que también iba a menudo saca a la luz haber mantenido conversas con él durante un año a través de la aplicación de citas gais Jack'd, pero nunca lo había visto en persona. Nunca hasta este domingo, cuando lo vio entrar por la puerta del local y, una hora más tarde, empezaba a disparar.
Sin pruebas contundentes
La investigación para afirmar –o no– que el autor del atentado múltiple de Orlando pertenezca a Estado Islámico sigue abierta. Y es que a pesar de haber llamado a la policía para contarles que estaba perpetrando la masacre en nombre del líder de la organización, en 2013 condenó el atentado de Boston y mostró públicamente su solidaridad con las víctimas.
Ahora bien. Cuando trabajaba como guardia de seguridad, en 2013, la policía ya lo empezaba a investigar para explicar al resto de trabajadores que tenía parientes conectados con Al Qaeda. Un año más tarde, volvieron a investigarlo porque sospechaban que había estado mirando vídeos propagandísticos del mismo grupo terrorista, así como por haber ido a una mezquita de Florida acompañado de un hombre que más tarde resultó ser un suicida, que hacer estallar una bomba en Siria. Ambas investigaciones concluyeron sin arrestarlo.
Y no sólo eso. Personal de la escuela donde estudiaba asegura que Mateen fue un estudiante corriente hasta el 11-S, cuando comenzó a hacer bromas sádicas con los atentados y a "actuar locamente". El conductor del autobús de entonces saca a la luz el cambio radical de comportamiento del autor de los hechos a raíz de los hechos de las Torres Gemelas y relata como "se ponía contento mientras los americanos morían".