El calor que sacude el país no es algo nuevo. Hace muchos días que la dificultad para dormir es más que palpable. Y eso repercute en varias zonas. Así, las olas de calor cada vez más frecuentes y extremas amenazan de muerte los bosques, cuyas especies están actualmente experimentando condiciones que superan de largo los márgenes de seguridad, cosa que podría tener consecuencias fatales, según un estudio realizado por varios investigadores suizos. La investigación, organizada por la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), ha observado al sobrevolar con drones dotados de cámaras termográficas los bosques de Suiza, Francia y España en días calurosos que a partir de los 50 ºC es probable que algunas especies puedan experimentar marchitez prematura y, en casos extremos, incluso, la muerte.
Los resultados, que se han publicado en la revista especializada Global Change Biology, sugieren que los robles son los árboles que pueden soportar las temperaturas más altas, de hasta 51 y 53 ºC en Francia y España, respectivamente, y de hasta 59 ºC en Suiza. "Su estructura con agujas finas y ramas dispersas evita que se alcancen temperaturas tan altas en el interior de la copa", ha destacado Charlotte Grossiord, ecóloga forestal y responsable del estudio, que recoge Efe.
Además de la prueba con drones, los científicos también midieron la fotosíntesis y la pérdida de agua en las hojas de las ramas de las copas de robles del Jura, en el lado suizo de Basilea-Campiña, de las encinas en Francia y de las coscojas en España. A raíz de eso, recoge Efe, los expertos han observado que los árboles de hoja caduca como los robles, a pesar de su resistencia, también serán los que más sufran conforme las olas de calor se vayan haciendo más frecuentes.
Eso ya se observó en Suiza el verano del 2018, cuando numerosas hayas marchitaron en suelos con poca capacidad de almacenaje de agua, de acuerdo con el estudio. Según Grossiord, estos hallazgos demuestran la utilidad de los drones o satélites para detectar señales tempranas de estrés térmico en los bosques. Actualmente, ya se utilizan de teledetección para evitar el sobrecalentamiento de las plantas como, por ejemplo, cámaras infrarrojas que registran la temperatura de la superficie de los campos para determinar las necesidades de riego de los cultivos.
Un calor que afecta árboles y humanos
Según revela un nuevo estudio liderado por ISGlobal, estas condiciones de calor extremo han causado la muerte prematura de al menos 47.690 personas en toda Europa, de las cuales al menos 8.352 pasaron en España, destaca El Periódico. Se trata de la segunda cifra más alta de la última década de muertos atribuibles al calor, solo superado por los 60.000 decesos registrados durante el 2022.
Los investigadores advierten que la vulnerabilidad en el calor de los europeos ha disminuido progresivamente y calculan que, sin los procesos de adaptación del presente siglo, la carga de mortalidad durante el año pasado habría sido un 80% mayor. El estudio, publicado en la revista científica Nature Medicine, utiliza registros de temperatura y mortalidad de 823 regiones de 35 países europeos durante el 2015 y el 2019 para ajustar modelos epidemiológicos y estimar la mortalidad relacionada con el calor en cada región europea el pasado año.
