Visita de Barack Obama a Cuba. El presidente norteamericano ha llegado este domingo para hacer un viaje de tres días, en lo que es toda una cita histórica, ya que se trata del primer presidente de los EE.UU. que viaja a la isla caribeña en 88 años. Todo después de que Obama y el presidente cubano, Raúl Castro, acordasen en diciembre del 2014 poner fin a un distanciamiento entre los dos países que se intensificó con la revolución cubana en 1959.

Así pues, quince meses después de anunciar el restablecimiento de relaciones con Cuba y pasados ocho desde la reapertura de embajadas, Obama llega a una isla que sigue siendo comunista, aunque en proceso de actualización económica y social, y donde EE.UU. ha dejado de ser el enemigo para convertirse en un vecino con el cual se ha abierto una nueva etapa.

La mayoría de los cubanos no podía imaginar hace a duras penas un año y medio las imágenes que verán durante las próximas horas y días: la del presidente norteamericano aterrizando con su esposa e hijas en el aeropuerto de la capital cubana; paseando en familia por La Habana Vieja o asistiendo a un partido de béisbol en el mítico estadio "Latino". Obama y su homólogo cubano, Raúl Castro, ya se han visto antes en tres ocasiones.

No obstante, este lunes, por primera vez estarán juntos en el Palacio de la Revolución, situado en la emblemática plaza presidida por el monumento del revolucionario José Martí y la icónica imagen del Che Guevara, escenario de innumerables y largos discursos de Fidel Castro fustigando a "el imperialismo norteamericano". Uno de los platos fuertes de la visita será también la conferencia que Obama pronunciará el martes en el Gran Teatro de La Habana. 

La visita de Obama será una manera de sellar esta nueva etapa de "deshielo" en las relaciones que los cubanos valoran en general positivamente, ansiosos que se traduzca en mejoras tanto en su día a día tanto en aquello que hace referencia al embargo económico, o el "bloqueo", que ha condicionado la vida de varias generaciones. Por su parte, la disidencia interna de la isla recibe la visita con división de opiniones, a raíz de los efectos de la nueva política entre los dos países.

De hecho, horas antes que el presidente Obama llegase a La Habana, una cincuentena de disidentes, en concreto de las Damas de Blanco han sido detenidos durante su habitual marcha pacífica de los domingos. Mientras tanto, en las calles de La Habana se han hecho este domingo los últimos retoques para la visita, luciendo su mejor cara después de intensos días de obras y remodelaciones que han llevado a muchos a bromear con la frase: "Obama, el mejor alcalde La Habana".