La ultraderecha italiana cuenta, oficialmente desde este fin de semana, con un nuevo partido para competir en este espectro político. El exgeneral y eurodiputado Roberto Vannacci ha oficializado este fin de semana su reto a la hegemonía en este espacio por la actual presidenta del consejo de ministros italiano, Giorgia Meloni, y ha celebrado en Roma la asamblea constituyente de Futuro Nacional, su nuevo partido de extrema derecha. El Auditorio de la Conciliación de la capital italiana, vestido de azul con el logotipo del partido, se ha convertido en el epicentro de la "derecha auténtica". Vannacci, admirador sin rubor de algunos aspectos del fascismo y de la Rusia de Vladímir Putin, ha creado la formación para defender la "civilización cristiana" y la "familia natural", así como para combatir el 'wokismo' y la inmigración irregular.
El evento de este fin de semana en la capital italiana ha sido una muestra de fuerza de la formación de cara a las elecciones generales de 2027, en las que la organización ha anunciado que ya tiene 100.000 afiliados desde su fundación el mes de febrero. Su líder ha sacado pecho de la cifra y ha considerado que representa "la esperanza de los italianos que exigen y quieren un cambio". "Nosotros representamos el descarte y la escoria, y estamos orgullosos de serlo. En el Parlamento somos una sucia docena; aquí somos los hijos de nadie y estamos muy orgullosos de serlo", ha proclamado el líder ultraderechista ante los asistentes.
Las encuestas más recientes pronostican que Futuro Nacional podría recoger un 5% de los votos en las próximas elecciones, lo que convertiría esta fuerza en determinante para que la derecha pudiera mantenerse en el poder hasta 2032. El exmilitar —sancionado en el año 2023 por el ejército italiano después de publicar El mundo al revés, un libro plagado de tesis racistas y homófobas— ha centrado sus discursos en la soberanía de Italia, la "remigración" (deportaciones masivas de inmigrantes) o la prioridad de los italianos. Su discurso es abiertamente más radical que el de Meloni y Hermanos de Italia y hasta ahora ha atraído hacia sus filas a ocho parlamentarios de las otras formaciones del centroderecha, la derecha y la extrema derecha italianas. "Italia para los italianos, nosotros no nos avergonzamos de decirlo", ha afirmado Vannacci, que ha añadido que "no somos africanos ni nos sentimos africanos. Estamos arraigados en la tradición romana y cristiana, y con los pies bien plantados en el suelo". De hecho, imágenes del Coliseo romano acompañan las del logo del partido en la decoración de la sala donde este fin de semana se ha celebrado el congreso fundacional de la formación.
Recuerdos postfascistas
Durante este domingo han tomado la palabra algunos de los ocho parlamentarios tránsfugas que en los últimos meses han abandonado los partidos que sostienen el ejecutivo de Meloni para sumarse a las filas de Vannacci: cinco procedentes de la Liga de Matteo Salvini, dos provenientes de Forza Italia, el partido fundado por Silvio Berlusconi que ahora dirige Antonio Tajani, y uno de los Hermanos de Italia de la misma Meloni. Domenico Furguiele, uno de los diputados tránsfugas de la Liga, ha sido recibido entre aplausos cuando se ha referido al grupo como "camaradas que vuelven a casa como yo". Los fascistas italianos se han tratado históricamente entre ellos con este término, empleado como un símbolo de la camaradería militar del movimiento.
Furguiele ha asegurado que "de Londres a Roma, de Milán a Belfast, nuestra historia no ha terminado" y ha añadido que "nuestro día llegará" citando el "tiocfaidh ár lá" de los republicanos irlandeses y a su histórico líder, Bobby Sands. El ex de la formación de Salvini no se ha cortado en las referencias fascistas y ha querido "recordar a Sergio Ramelli, que nos recuerda que defender una idea tiene un coste", entre los ruidosos aplausos y algún "presente", saludo fascista, por parte de los asistentes. Sergio Ramelli fue una víctima de los "años de plomo" italianos y murió en el año 1975 después de que militantes antifascistas le abrieran la cabeza con una llave inglesa en las calles de Milán después de pegar carteles a favor de las juventudes del postfascista Movimiento Social Italiano, por lo que se le considera prácticamente un mártir por las fuerzas de la extrema derecha italiana.
Las propuestas de Futuro Nacional
Vannacci, por su parte, ha continuado expresando las prioridades que defiende su formación dentro de su programa político, que "se basa en los intereses nacionales de Italia". Ha defendido que "la escuela debe ser dura y electiva" para que los que se gradúen estén "preparados para afrontar la vida". En este sentido, ha defendido la reducción de la edad mínima para poder trabajar hasta los 14 años porque "en mi época, a los 14 años, íbamos a trabajar y no creo que hubiéramos crecido mal ni sufrido acoso por parte de los empresarios". También ha defendido la promoción de la natalidad con la introducción de "réditos productivos para la maternidad" o reducciones del impuesto sobre la renta "por cada hijo" para no tener que "importar extranjeros".
La idea estrella del programa, sin embargo, es la llamada "remigración", es decir, deportaciones masivas de inmigrantes, así como la limitación a que los inmigrantes solo puedan representar el 4% de la población como máximo. "Con nosotros", asegura, "Italia volverá a ser el hogar de los italianos". Sobre la seguridad, ha añadido: "Todo el mundo debe sentirse seguro en su casa, y trabajaremos para restablecer la seguridad porque en Italia no hay lugar para los delincuentes y la supuesta libertad de hacer daño".
Los feminicidios "no existen"
Ante los medios, con los que ha hablado de repensar la relación con la UE y la OTAN para que la posición italiana sirva a los intereses de los italianos, también ha expresado su posición sobre los feminicidios, que ha afirmado que no existen. "Hay demandas genuinas de igualdad", ha dicho el exgeneral a la prensa, pero "los hombres y las mujeres son iguales; no hay que proteger a nadie de los demás y, por lo tanto, todos deben estar sujetos a las mismas normas: el feminicidio no existe". Según el general, "del mismo modo que hay violencia contra las mujeres, hay violencia contra la gente mayor, y no existe el asesinato de gente mayor; estoy en contra del feminicidio" porque "es un asesinato como cualquier otro. No hace falta una categoría específica".
