Muere Augusto, el emperador que hizo de Tarraco la capital del Imperio Romano

Tal día como hoy del año 14 d. C., hace 2.012 años, en Nola (provincia romana de Latium et Campania), moría el emperador Augusto, que había sido el primer emperador de la historia de Roma y que había gobernado el Imperio durante 41 años (27 a. C. – 14 d. C.). Cayo Octavio Augusto había nacido en Roma el año 63 a. C. en la gens Octavia, una de las treinta familias patricias romanas. Cayo Octavio fue sobrino nieto e hijo adoptivo del general Julio César (asesinado en el 44 a. C.). Y, como su padre adoptivo, hizo la carrera militar y se convirtió, también, en general. Junto con Marco Antonio (Marcus Antonius) y Marco Lépido (Marcus Lepidus), derrotó y capturó a los asesinos de Julio César y se proclamó dictador del Segundo Triunvirato (43 a. C. – 27 a. C.).

Pero el salto a la historia de Augusto se produciría en la península ibérica. En el 29 a. C. viajó a la provincia Tarraconense con su familia (su esposa, Livia Drusila, y los hijos de esta, Tiberio y Druso) para dirigir las legiones que combatían en las llamadas Guerras Cántabras (29 a. C. – 19 a. C.). En el 27 a. C. la resistencia indígena ya había sido arrinconada en las zonas montañosas y los romanos ya habían establecido grandes campamentos en las llanuras (fundación de León, 29 a. C.). En este contexto, Cayo Octavio se retiró a Tarraco, la ciudad-acuartelamiento romana más importante del norte peninsular, y perpetró un golpe de Estado que acabó con la República. Octavio Augusto sería el primer emperador del Imperio Romano.

No obstante, Augusto no lo tenía fácil para regresar a Roma. Si bien Marco Antonio —que había intentado crear un reino propio en Egipto con Cleopatra— ya había sido derrotado y liquidado por las fuerzas fieles a Augusto (31 a. C.) y Marco Lépido estaba totalmente desacreditado por las difamaciones promovidas por Agripa (edil de Roma y aliado de Augusto), los senadores republicanos, hasta poco antes liderados por Tiberio Claudio Nerón (exmarido de Livia Drusila), pondrían la metrópoli en pie de guerra. Octavio y Livia aplazarían su regreso y no solo gobernarían el Imperio desde Tarraco durante dos años (27 a. C. - 25 a. C.), sino que, además, se plantearían muy seriamente convertirla en la nueva capital del Imperio.

Se da la curiosa coincidencia de que la festividad de Sant Magí, patrón de Tarragona desde el siglo XVI, se celebra el mismo día de la muerte de Augusto, y no, como suele pasar, coincidiendo con el martirio y la muerte del santo (25 de agosto).