¿Qué información delicada sobre Pedro Sánchez tiene Marruecos en sus manos para extorsionarlo? Es una de las preguntas que se cuela a menudo en la política española desde finales de la legislatura pasada y que ha vuelto a manifestarse muchas veces en las últimas semanas, desde la entrada masiva de inmigrantes a Ceuta a finales de julio. Pivota todo sobre una tesis relacionada con el espionaje con Pegasus al presidente español. PP y Vox sostienen que es la incógnita que explicaría por qué el socialista se obstina en exculpar al país norteafricano de la crisis migratoria. La Moncloa insiste en que es una teoría de la conspiración. Pero esta ha cruzado la frontera de la oposición, y ya son algunos de los socios de Sánchez los que insinúan o no descartan que el presidente español le baila el agua a Marruecos por este motivo.
El origen de la teoría se encuentra en 2021, cuando el teléfono móvil de Pedro Sánchez fue infectado con el software espía israelí Pegasus, que solo se vende a gobiernos y agencias oficiales. El ejecutivo español lo informó en el mes de mayo de 2022. Los intrusos extrajeron 2,6 gigas de datos del terminal de Sánchez. Algunas investigaciones periodísticas de medios internacionales, como The Guardian y Le Monde, señalaron a Rabat por poder estar detrás de este robo de datos. Los trabajos periodísticos que se han publicado estiman que Marruecos seleccionó más de 200 teléfonos móviles españoles como objetivos de vigilancia. Sin embargo, la Audiencia Nacional acabó archivando el caso por la negativa de Israel a colaborar; imprescindible para continuar la investigación.
Un dato que alimenta esta teoría del chantaje es el giro histórico que el Estado español dio sobre el Sáhara Occidental. El cambio de posicionamiento se produjo en marzo de 2022. Es decir, después de la infección de Pegasus detectada en el móvil de Sánchez, aunque la infiltración se anunciara en los medios más tarde. El cambio radical de posición fue muy polémico: Sánchez envió una carta a Mohamed VI aceptando la propuesta de Marruecos de convertir la antigua colonia española en una autonomía bajo control marroquí. La decisión se tomó en secreto, sin informar antes al Congreso.
Es a partir de aquí que los partidos de la oposición han considerado que Marruecos podría aprovecharse de Sánchez amenazándolo con hacer pública información personal extraída de su móvil. Alberto Núñez Feijóo (PP) ha asegurado estos días en el Congreso que el presidente español sufre "chantaje", motivo por el cual "encubre" a los autores del asalto de Ceuta. Por su parte, Santiago Abascal (Vox) le ha preguntado a Sánchez con qué "lo amenazan" y "qué saben de usted".
Algunos socios apuntan ya a la teoría de Pegasus
Y este verano Junts per Catalunya también ha hurgado en esta herida. El diputado Josep Pagès, en una comparecencia en el Congreso del ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, le preguntaba "por dónde los tiene cogidos Marruecos", recordaba el episodio del espionaje con Pegasus y afirmaba que, desde entonces, el Gobierno "vive subordinado al régimen alauita".
La novedad es ahora el PNV, que ha puesto en duda la versión de Sánchez. Su presidente, Aitor Esteban, siempre muy cuidadoso con sus palabras "no descarta" que "Marruecos pueda tener algo que no conozcamos que haga que la presión sobre el Gobierno sea todavía mayor". Y se ha pronunciado de una manera todavía más contundente la cara más visible de Podemos, Irene Montero, que ha señalado que "parece bastante evidente que algo hay, porque todo el mundo lo dice y es lo que se explica en los mentideros".
¿Israel no sería el más interesado en hacerlo público?
Claro que uno de los argumentos para tumbar esta teoría es preguntarse por qué Israel —de donde es la empresa NSO Group, creadora de Pegasus— no ha hecho público ya el contenido tan supuestamente delicado de Sánchez, para tumbarlo. Hay que recordar que el presidente español es el mandatario europeo más crítico con la masacre de palestinos que perpetra Israel desde hace años, especialmente desde la respuesta al ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 que acabó con la vida de 1.200 personas.
Esto es lo que manifiesta ahora Tesh Sidi, miembro de Más Madrid que también es una de las portavoces de Sumar en el Congreso de los Diputados. Y, para más inri, es saharaui. Reconoce que antes de entrar en política creía en la teoría del chantaje por Pegasus, pero ha dejado de encontrarle sentido, también, porque esta legislatura han salido a la luz "conversaciones íntimas del gobierno español sin necesidad de software espía". Quien tampoco se cree la tesis "conspiranoica" sobre Pegasus como arma para extorsionar a Sánchez es Gabriel Rufián. Sin embargo, el líder de Esquerra Republicana en la cámara baja sí que considera que el presidente español "miente".
La Moncloa se defiende: "Todos somos víctimas de la desinformación"
Fuentes de la Moncloa consultadas por este periódico insisten en que la teoría de Pegasus es un bulo. Afirman que nadie conoce la autoría de aquel espionaje a Sánchez y que, por lo tanto, Marruecos no extorsiona al Gobierno de España. Preguntados por el hecho de que ahora sea el PNV —un partido que no acostumbra a enfangarse de la manera que lo hacen PP y Vox— sentencian que "todos somos víctimas de la desinformación".
Y de la misma manera se pronunció el protagonista de esta historia. En una entrevista en El Intermedio, Sánchez negó ser víctima de ningún chantaje por parte de Mohamed VI para que el presidente del Gobierno le baile el agua. "Los bulos sobre mi móvil y otras cuestiones están bien para una serie de Netflix, pero la realidad se tiene que gestionar con hechos", sentenció.