La detención de Nicolás Maduro ha tenido un impacto que va mucho más allá del terreno político y judicial. La fotografía del momento, con Maduro esposado, vestido con un chándal Nike gris, los pantalones ligeramente caídos, gafas de sol oscuras, auriculares para que no pudiera oír nada y con una botella de agua en la mano, ha dado la vuelta al mundo en pocas horas y será, casi con toda seguridad, una de las imágenes del año. Difundida masivamente en los medios de comunicación, canales de televisión y redes sociales, esta imagen se ha convertido en un símbolo, ha abierto portadas en todo el mundo y ha multiplicado la atención internacional sobre el caso. A partir de aquí, se ha alimentado una ola mediática de una intensidad poco habitual que no solo ha situado el foco en el futuro político y legal de Maduro, sino que también ha activado intereses económicos diversos, desde el mundo del derecho hasta el del consumo y la moda, con efectos inmediatos y visibles.

Los abogados de élite se pelean por él

En el ámbito judicial, el caso ha generado una auténtica carrera entre bufetes de primer nivel. Diversas firmas especializadas en derecho penal ya se han posicionado para asumir la defensa de Maduro, conscientes del peso mediático excepcional del proceso, de su complejidad jurídica y del eco global que tendrá cualquier decisión en los tribunales. El caso se ha convertido, así, en uno de los más codiciados del momento dentro del sector legal. Según ha informado la cadena CNN, abogados de gran prestigio ya compiten por representar a Maduro en un procedimiento que se prevé largo, complejo y bajo una atención mediática constante.

Las marcas de ropa se frotan las manos

La repercusión mediática también se ha trasladado directamente al armario. El chándal que Maduro llevaba el día de la detención, un modelo Tech Windrunner de Nike, se ha convertido en un auténtico fenómeno viral. En pocas horas, el conjunto se ha agotado en los principales canales de venta y ya empieza a aparecer como fuera de stock en muchas webs, gracias a un aumento súbito de la demanda y a la multiplicación de búsquedas en internet y en las redes sociales. El efecto ha ido aún más allá y ya han aparecido perfiles y plataformas que aprovechan el momento para ofrecer imitaciones del chándal o prendas similares, intentando hacer negocio aprovechando el interés generado por una imagen que ha acabado convirtiendo una prenda deportiva en objeto de deseo global.

Finalmente, la sudadera azul que Maduro llevaba al bajar del avión ha acabado de completar el círculo. La marca Origin ha aprovechado la exposición mediática de las imágenes para hacer publicidad directa del producto y anunciar que no habrá envíos hasta la primavera. A pesar de ello, la marca ha informado que la prenda ya se puede reservar, en un nuevo ejemplo de cómo la repercusión del caso ha tenido un impacto inmediato también en el terreno comercial.