Las elecciones de medio mandato en los Estados Unidos han sido el móvil para que se haya batido un nuevo récord de mujeres congresistas en el país. Concretamente serán 118, de los 535 escaños, las mujeres que ocuparán escaños en el Senado y en la Cámara de Representantes delante de las 107 mujeres que eran congresistas hasta ahora.

Con el escrutinio todavía en marcha, 95 mujeres han conseguido un escaño en la Cámara de Representantes, superando las 84 que lo consiguieron en 2004. Y en el Senado han sido 13 las mujeres que han ganado las elecciones y que se sumarán a las 10 que no han tenido que enfrentarse a las elecciones, ya que el Senado americano se renueva por tercios cada dos años.

Dicho de otra manera, actualmente el 22% del Congreso americano està formado por mujeres, cifra muy inferior a la del Parlament de Catalunya o al Congreso español, donde hay un 42% y un 39,1% de mujeres en la cámara. En porcentaje, los EE.UU. también están por debajo de países como Canadá (26.3%) o el Reino Unido (32%), e incluso de países no democráticos como la China (24,2), según datos del Banco Mundial del año 2017.

De hecho han sido principalmente las mujeres, la mayoría muy críticas con las políticas del presidente Donald Trump, las que han impulsado el avance de los demócratas en estas elecciones donde han conseguido recuperar la mayoría en la Cámara de Representantes ocho años después.

Alexandria Ocasio-Cortez, la congresista más joven de la historia

En estos comicios la congresista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez, del partido demócrata, se ha convertido en la congresista más joven de la historia de los EE.UU. con tan sólo 29 años y el 75% de los votos en el 14º distrito de Nueva York. Este hecho lo ha convertido en una de las estrellas de los demócratas y ha sido recibido como una muestra más en el avance tanto de las mujeres como de los hispanos dentro del país.

Ahora bien, no ha sido la única mujer hispana al acceder al Capitolio de Washigton, la han acompañado tres mujeres más. En Texas, Verónica Escobar y Sylvia García se han impuesto a sus rivales y serán las primeras mujeres hispanas al representar los tejanos en Washigton. Y en Florida Debbie Murcasel-Powell se ha impuesto por sorpresa al candidato republicano.

Las mujeres rompen el techo de cristal

En las primeras elecciones americanas después del nacimiento del movimiento #MeToo, no han sido pocas las mujeres que se han hecho por primera vez con un cargo electo. Las comunidades indígenas, africanas o LGTBI también han conseguido representación.

Este es el caso de Ilhan Omar, nacida en Somalia, o el de Rashida Tlaib, hija de inmigrantes palestinos, que serán las primeras mujeres musulmanas a en el Capitolio. Los indígenas americanos también han llegado por primera vez al congreso de la mano de Deb Haaland, escogida en Nuevo México, y de Sharice Davids, escogida por Kansas que, además, es la primera mujer abiertamente LGTBI que se sentará en la Cámara de Representantes. Por su parte, Ayanna Pressley se ha convertido en la primera mujer negra en representar el Estado de Massachusetts

El Estado de Tenessee, por su parte, ha escogido a la primera mujer senadora de su historia, la republicana Marsha Blackburn. Y en un estado vecino, Georgia, Stacey Abrams podría convertirse en la primera mujer afroamericana al convertirse en gobernadora por todo el país, pero tendrá que esperar al recuento de votos que ella misma ha solicitado por el estrecho margen de votos con su rival republicano, Brian Kemp.