El Mont Blanc, el pico más alto de Europa occidental, ha perdido 1,29 metros de altura en un año. La montaña, situada en los Alpes franceses, mide ahora 4.807,47 metros sobre el nivel del mar, según los últimos datos presentados este miércoles por un equipo de topógrafos. La cifra confirma que la altura del pico puede variar considerablemente de un año a otro, en función de las condiciones meteorológicas y del estado de la nieve y el hielo que lo cubren.
Aunque a menudo se considera que el Mont Blanc mide unos 4.800 metros, su punto más elevado no es una roca fija, sino una capa de nieve y hielo que se transforma constantemente por el efecto del viento, las precipitaciones y las temperaturas. Por ello, su altura puede aumentar o disminuir sin que ello implique necesariamente un cambio equivalente en el volumen total de hielo de la montaña.
Las mediciones las han llevado a cabo especialistas de la Unión Nacional de Expertos Geómetras de Francia y de la Orden de los Expertos Geómetras, que controlan el pico regularmente desde 2001. Para calcular su altura, el equipo ha utilizado tecnología de posicionamiento por satélite de alta precisión y drones, que han permitido elaborar un modelo detallado de la superficie de nieve y hielo.
Los datos indican que el pico es ahora 3,43 metros más bajo que en 2007, cuando alcanzó una altura de 4.810,90 metros. Sin embargo, el resultado actual es superior en 1,88 metros al registrado en 2023, cuando el Mont Blanc llegó a una de las alturas más bajas de las últimas décadas.
Un dato que no mide toda la pérdida de hielo
Los expertos piden prudencia a la hora de interpretar estas oscilaciones como una consecuencia directa del cambio climático. Según los topógrafos, hay que diferenciar entre la altura de la superficie del pico y la cantidad total de hielo acumulado. Un pico más alto no significa necesariamente que la montaña haya ganado masa de hielo, del mismo modo que una disminución de la altura no permite calcular por sí sola cuánto hielo se ha perdido.
Esto no impide que el calentamiento global esté transformando los Alpes. Este año, las temperaturas elevadas han acelerado la fusión del hielo en varias zonas de la cordillera. En Suiza, los glaciólogos han alertado de un aumento extraordinario del ritmo de deshielo y han calculado que el país ha perdido una quinta parte de su hielo en los últimos cinco años.
Según destaca el The Guardian, Jean des Garets, responsable de la expedición al Mont Blanc, explica que los efectos del calentamiento son cada vez más visibles en otros puntos del macizo. Durante las ascensiones, los expertos han observado cómo el glaciar de Tête-Rousse se fundía hasta el punto de que, en algunos tramos, los montañistas ahora atraviesan arroyos en lugar de caminar sobre el hielo.
Des Garets señala, sin embargo, que por encima de los 4.000 metros el impacto del cambio climático no parece manifestarse de la misma manera. Una observación que no elimina la preocupación de los científicos, sino que evidencia la complejidad de un fenómeno que varía según la altitud y las condiciones locales.
La variación de la altura del Mont Blanc es, así, un dato que hay que interpretar con cautela. Para entender cómo evoluciona realmente la montaña, los expertos necesitan observar no solo su punto más alto, sino también los cambios en los glaciares y en la masa total de hielo de los Alpes.
