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Una lata de Fanta comprada en Londres tiene aproximadamente 63 calorías y 4,5 gramos de azúcar por cada 100 mililitros. La misma bebida en la India tiene 56 calorías por 100 mililitros y 13,7 gramos de azúcar: más de tres veces más. La comparación, publicada por Reuters, pone sobre la mesa una realidad poco visible del mercado alimentario global: las grandes multinacionales adaptan sus recetas y el etiquetado a cada país.

La diferencia no es solo cuantitativa. La Fanta vendida en la India incorpora también colorantes artificiales que, según Reuters, aparecen en letra pequeña en la parte posterior del envase. En el Reino Unido, en cambio, Coca-Cola utiliza una receta con mucho menos azúcar y los productos pueden incorporar el sistema de etiquetado nutricional frontal conocido como "semáforo", que identifica con colores verde, ámbar y rojo los niveles de azúcar, grasas y sal.

Según la Food Standards Agency británica, este sistema es voluntario, pero está ampliamente extendido entre fabricantes y supermercados. El objetivo es que el consumidor pueda valorar de un vistazo la composición de un producto. En España, en cambio, se ha optado por el Nutri-Score, también de carácter voluntario, que clasifica los alimentos de la A a la E según diferentes criterios nutricionales. La implantación del sistema, sin embargo, ha generado debate entre expertos, administraciones e industria. Coca-Cola, de hecho, ha explicado que utiliza etiquetas de este tipo en varios mercados europeos.

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¿Qué pasa en la India?

La situación es muy diferente en la India. El regulador alimentario del país, la Food Safety and Standards Authority of India (FSSAI), había planteado introducir avisos frontales con colores para alertar sobre cantidades elevadas de azúcar, sal y grasas. Pero, después de la presión de la industria alimentaria, abandonó esta propuesta y optó por una tabla nutricional en blanco y negro.

Reuters explica que revisó grabaciones de una reunión celebrada en marzo entre responsables del regulador y representantes de la industria. En aquel encuentro, una ejecutiva de Coca-Cola India, Mili Bhattacharya, cuestionó la eficacia de los símbolos de advertencia y defendió que no necesariamente cambiarían los hábitos de los consumidores.

La India: ¿país con sobrepeso en 2050?

El debate llega en un momento especialmente delicado para la salud pública india. Según un estudio publicado en The Lancet citado por Reuters, hasta 450 millones de indios podrían sufrir sobrepeso u obesidad en 2050. Los activistas consideran que una información nutricional más clara podría ayudar a reducir este riesgo. El Tribunal Supremo indio está examinando precisamente la decisión del regulador después de que organizaciones de salud la recurrieran.

Las diferencias entre países, sin embargo, no se limitan a los refrescos. Reuters señala que Nestlé utiliza etiquetas interpretativas en el Reino Unido desde 2013, mientras que algunos de sus productos presentan composiciones diferentes en la India. Es el caso del KitKat: según la investigación, la versión india contiene un 4,5% de sólidos de cacao, mientras que la australiana incluye al menos un 22%. También hay diferencias en los fideos instantáneos Maggi, que en la India utilizan aceite de palma, mientras que varias versiones británicas usan aceite de girasol.

Las empresas argumentan que las recetas cambian según las regulaciones, los gustos y el poder adquisitivo de cada mercado. Pero para los críticos, la cuestión es otra: si una multinacional puede vender una versión con menos azúcar y más información nutricional en un país, ¿por qué no hacerlo en todas partes? El debate indio expone así una contradicción del mercado alimentario global: el producto puede llevar el mismo nombre y el mismo logotipo, pero no necesariamente la misma receta ni la misma protección para el consumidor.