Desde la derrota del Partido Laborista en las elecciones municipales inglesas y regionales de Escocia y Gales, la presión sobre el primer ministro británico, Keir Starmer, no ha dejado de aumentar. Este jueves, el ministro de Sanidad, Wes Streeting, ha presentado su dimisión porque quiere que la formación gobernante tenga una competición de liderazgo con “el mejor rango de candidatos posible”. A las exigencias de la ciudadanía, la oposición e incluso algunos laboristas para que Starmer renuncie como primer ministro, se suma ahora el paso al lado de Streeting, que, de hecho, se perfila como posible rival para disputarle el liderazgo del partido. En el comunicado, el ya exministro asegura que el batacazo electoral deja bien claro que el premier británico no podrá encabezar la formación de izquierdas de cara a los próximos comicios de 2029.
La renuncia de Steering se enmarca en una semana de dimisiones que ha llevado a Starmer a vivir el momento más crítico de su legislatura. Aunque es el primero de los ministros en abandonar el barco, en días anteriores lo han hecho cuatro secretarios de Estado, y más de ochenta parlamentarios laboristas han reclamado al primer ministro que dimita o establezca un calendario para hacerlo. El paso al lado de Steering era esperable desde el miércoles, y el comunicado confirma la crisis de desconfianza hacia el premier. El hasta ahora ministro ha expuesto su “pérdida de confianza” en Starmer como líder. También ha afirmado que el desastre en las urnas de la semana pasada es resultado de la “impopularidad” del ejecutivo laborista y de los “errores individuales” cometidos por el jefe de gobierno, como la decisión de recortar ayudas para los pensionistas, que han dejado al país sin saber qué es lo que el partido defiende realmente.
“Donde necesitamos visión, tenemos un vacío. Donde necesitamos dirección, tenemos deriva”, ha dicho Streeting, que ha defendido que los retos futuros que enfrenta el Reino Unido necesitan una mirada más valiente y soluciones mejores que las que actualmente está ofreciendo el gobierno. Aun así, aunque es vox populi que este admirador confeso de Tony Blair aspira a suceder a Starmer y que sería uno de los más serios contendientes, en el comunicado no lo ha dejado claro.
— Wes Streeting (@wesstreeting) May 14, 2026
Tampoco lo ha dejado claro otra potencial candidata, Angela Rayner, exviceprimera ministra y muy influyente dentro del laborismo. Rayner tuvo que dejar el cargo el año pasado por unas irregularidades fiscales en la compra de un apartamento, pero este jueves ha anunciado que ha sido exonerada por la Hacienda británica (HMRC). Este problema fiscal era su principal escollo a la hora de postularse para el liderazgo laborista, pero ahora que ha desaparecido, Rayner no acaba de dar un paso adelante y oficializar su candidatura. Según los estatutos del partido, tanto Rayner como Streeting deben conseguir el apoyo de una quinta parte del grupo parlamentario laborista, que en la legislatura actual equivale a 81 diputados, y esta puede ser la razón por la cual ni uno ni otro se hayan propuesto, a pesar de que sus rostros hace varios días que son la portada de diversos medios.