La primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, ha negado este jueves haber tenido "relación alguna" con el magnate financiero y pederasta Jeffrey Epstein, fallecido en prisión en 2019. La exmodelo y mujer de Trump ha clamado este jueves contra "las mentiras" que la vinculan con Epstein y con la cómplice del delincuente sexual, Ghislaine Maxwell. "No soy víctima de Epstein. Epstein no me presentó a Donald Trump. Conocí a mi esposo por casualidad en una fiesta en la ciudad de Nueva York en 1998", ha aseverado la primera dama.
Melania Trump ha reducido su relación con Epstein al hecho de que "de vez en cuando" ella y su marido fueron invitados a las mismas fiestas, porque coincidían en los círculos sociales de Nueva York y Palm Beach, Florida. También ha justificado que los correos electrónicos que se había escrito con Ghislaine Maxwell, la expareja y principal conseguidora de mujeres y niñas de Epstein, "no puede calificarse como nada más que correspondencia casual".
La primera dama norteamericana ha afirmado que la primera vez que se cruzó con Epstein fue en el año 2000, en un evento al que asistió con el ahora presidente estadounidense. "En aquel entonces, nunca había conocido a Epstein y no tenía conocimiento alguno de sus actividades delictivas", ha añadido Melania.
Asimismo, Melania Trump ha denunciado que han estado circulando en las redes sociales "numerosas imágenes y declaraciones" que califica de "completamente falsas". "Mi nombre nunca ha aparecido en documentos judiciales, declaraciones juradas, testimonios de víctimas ni en entrevistas del FBI relacionadas con el caso Epstein. Nunca tuve conocimiento alguno de los abusos cometidos por Epstein contra sus víctimas. Nunca estuve involucrada en ninguna capacidad. No fui partícipe. Nunca estuve en el avión de Epstein ni visité su isla privada", ha afirmado con contundencia.
La primera dama ha cerrado su discurso instando al Congreso a que conceda una audiencia pública a las mujeres que han sido víctimas de Epstein para tratar de arrojar más luz sobre el caso.
El caso que ha fracturado el movimiento MAGA y ha hecho caer una fiscal general
El escándalo Epstein ha vuelto al ojo público en Estados Unidos tras semanas en las que el foco ha estado puesto en la guerra lanzada por Trump e Israel contra Irán. El asunto de los documentos de la investigación sobre el fallecido pederasta ha pesado enormemente sobre el Gobierno Trump desde el verano pasado, ante las reclamaciones de la sociedad americana de que se publiquen íntegramente los archivos del caso, en los que aparecen muchas personas poderosas como el expresidente Bill Clinton, el príncipe Andrés de Inglaterra, Bill Gates, Elon Musk o el propio Trump, además de otros numerosos empresarios y políticos. Ante el retraso del presidente en hacer públicos parte de los archivos pese a haberlo prometido en campaña, la cuestión se enquistó y generó una brecha en el movimiento trumpista MAGA.
Desde el otoño pasado, el Departamento de Justicia de Estados Unidos se vio obligado a hacer públicos cientos de miles de documentos —censurados para proteger a víctimas y para no afectar las investigaciones en curso—, pero esto no logró apaciguar las reclamaciones por saber la verdad tras el caso Epstein y algunos analistas apuntan a que el persistente descontento en torno al asunto fue un elemento que pesó en la reciente destitución de la fiscal general, Pam Bondi.
