El vicepresidente de Estados Unidos, J. D. Vance, ha llegado este martes a Budapest en plena recta final de la campaña electoral húngara para escenificar su apoyo a Viktor Orbán, que el domingo afronta las elecciones más difíciles de los últimos dieciséis años. La visita refuerza la alianza política entre la Casa Blanca y el primer ministro húngaro en un momento en que varios sondeos apuntan a una ventaja del candidato opositor, Péter Magyar.
Después de una reunión bilateral en Budapest, Vance ha dejado clara su postura. “Lo que ha pasado en este país, lo que ha pasado en medio de esta campaña electoral, es uno de los peores ejemplos de interferencia electoral extranjera que he visto nunca o sobre los cuales he leído nunca”, ha afirmado. El vicepresidente estadounidense, sin embargo, no ha señalado a Moscú, sino a Bruselas. “Los burócratas de Bruselas han intentado destruir la economía de Hungría. Han intentado hacer que Hungría sea menos independiente energéticamente. Han intentado aumentar los costes para los consumidores húngaros, y todo lo han hecho porque odian a este tipo (Orbán)”, ha dicho.
Orbán, en problemas
La visita llega en un contexto especialmente delicado para el gobierno húngaro. Orbán, en el poder desde 2010, se enfrenta por primera vez a un rival con opciones reales de desalojarlo del gobierno. Péter Magyar, un antiguo miembro de Fidesz convertido en disidente, lidera las encuestas con una diferencia que, según los textos consultados, oscila entre seis y diez puntos. Todo ello ha elevado la tensión política y ha convertido los comicios del domingo en una cita observada de cerca desde Bruselas, Washington, Kiev y Moscú. A la presión electoral se ha añadido una nueva controversia internacional. Este mismo martes se ha difundido la transcripción de una conversación publicada por Bloomberg entre Orbán y Vladímir Putin del pasado mes de octubre, en la que el dirigente húngaro se ofrecía al presidente ruso con estas palabras: “En cualquier tema en el que pueda ayudarte, estoy a tu servicio”.
El primer ministro húngaro ha insistido durante la campaña en el relato de la “paz” frente a la “guerra” y ha acusado a Bruselas y Ucrania de querer arrastrar a Hungría al conflicto. En uno de sus mítines principales, se dirigió directamente al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski: “Este es el estado milenario de Hungría. No podrás generar miedo con el bloqueo del petróleo”. En paralelo, su gobierno ha denunciado amenazas sobre infraestructuras energéticas y mantiene bloqueada parte de la ayuda europea a Kiev.
La presencia de Vance en Budapest, con reuniones oficiales y participación prevista en actos públicos, ha sido leída por la oposición y por sectores críticos como una injerencia directa en la campaña. Sin embargo, los analistas citados por Bloomberg apuntan que, a pocos días de las urnas, es dudoso que el viaje altere de manera significativa la tendencia de los sondeos.
