La Guardia Revolucionaria de Irán ha advertido este domingo que considerará una violación del alto el fuego cualquier intento de barcos militares de acercarse al estrecho de Ormuz y ha asegurado que responderá “con dureza y decisión”. En un comunicado difundido por los medios estatales, el cuerpo militar ha subrayado que esta vía estratégica se encuentra bajo su control y ha dejado claro que solo se permite el tránsito de barcos no militares siguiendo regulaciones específicas. Las declaraciones de Teherán llegan pocas horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asegurara que ha ordenado a la Armada estadounidense que imponga un cierre perimetral de Ormuz y ha advertido que el Pentágono interceptará "en aguas internacionales" cualquier barco que haya pagado a Irán para cruzar este paso estratégico.
La situación en el estrecho de Ormuz es una de las carpetas que más discrepancias genera entre iraníes y estadounidenses a la hora de negociar. En la prensa estadounidense ha trascendido en las últimas horas que la soberanía sobre el paso marítimo fue uno de los máximos protagonistas de las negociaciones maratonianas que ambas partes mantuvieron el sábado en Islamabad, que se alargaron hasta bien entrada la madrugada. La delegación encabezada por JD Vance reclamaba la reapertura total del estrecho y la cancelación de los peajes que Irán pretende aprobar en el parlamento, con tarifas que podrían alcanzar los dos millones de dólares por embarcación.
Ahora bien, Irán, por su parte, no solo reclama el control de Ormuz, sino que exige compensaciones económicas y el levantamiento de las sanciones que pesan sobre el régimen desde hace décadas. El dominio de la República Islámica sobre este paso estratégico se ha convertido en su principal arma en la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel, mucho más temida que los misiles y los drones, debido al impacto sobre la economía mundial que ha tenido el paro del tráfico de petroleros. Esta misma semana, Irán ha dejado claro que el futuro del estrecho pasa por un profundo cambio en sus normas de funcionamiento. "El estrecho de Ormuz no volverá a ser como antes", han dicho las autoridades islámicas.
El peso económico del estrecho
Ormuz es esencial para el funcionamiento de la economía global, puesto que antes del estallido del conflicto transitaba allí cerca del 20% del petróleo mundial. Ahora, sin embargo, el tráfico se ha reducido drásticamente y solo algunos petroleros con autorización expresa de Teherán se atreven a cruzarlo. Este sábado, tres superpetroleros con capacidad para unos dos millones de barriles cada uno han logrado atravesar el estrecho cargados de crudo procedente de Arabia Saudí, Irak y Emiratos Árabes Unidos, pero su paso sigue siendo testimonial en comparación con el volumen habitual de hace solo unas semanas.