Irán se prepara para despedir a su líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, muerto el sábado en los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel contra varios puntos del país. El Consejo de Coordinación del Desarrollo Islámico de Teherán ha anunciado que la mezquita Imam Jomeini Mosalla abrirá sus puertas este miércoles a las 22:00 horas (hora local) para iniciar una ceremonia multitudinaria de despedida que se prolongará durante tres noches consecutivas.

El responsable del consejo en la provincia de Teherán, Hojjatoleslam Seyed Mohsen Mahmoudi, ha asegurado que el país vive días de luto intenso y que en las últimas noches ya se han visto grandes concentraciones en todo el territorio, especialmente en la capital. Según las autoridades, se esperan millones de asistentes en la Mosalla para rendir homenaje a lo que han calificado como “una figura del siglo”.

Mahmoudi ha hecho un llamamiento a todos los sectores de la sociedad —hombres y mujeres, jóvenes y mayores, trabajadores, estudiantes, académicos y religiosos— para que participen masivamente en los actos y muestren unidad nacional, fidelidad a los ideales de la Revolución Islámica y firmeza ante los “enemigos externos”. Según el dirigente religioso, la respuesta popular puede convertirse en “una nueva página dorada” en la historia de la lealtad del pueblo iraní.

Luto oficial de 40 días: ¿qué implica?

Paralelamente, Irán ha iniciado un período de 40 días de luto oficial, tal como marca la tradición chiita para figuras de gran relevancia religiosa y política. El presidente Masoud Pezeshkian ha condenado la muerte de Jamenei como “un gran crimen” y ha decretado siete días adicionales de festivos públicos, además del período de luto prolongado.

La muerte del líder supremo se ha producido en plena escalada bélica. Las autoridades iraníes han calificado los bombardeos estadounidenses e israelíes de “acto de agresión” y han subrayado que se produjeron mientras Teherán mantenía negociaciones con Washington para reforzar la transparencia sobre el carácter pacífico de su programa nuclear.

Los ataques también habrían causado la muerte de altos responsables de seguridad, así como de familiares directos de Jamenei, entre ellos una hija, un yerno y un nieto, según medios estatales. Se trata de uno de los golpes más duros para el liderazgo iraní desde la Revolución Islámica de 1979.

EFE

Celebraciones contenidas y muestras de luto

Mientras tanto, las reacciones han sido diversas dentro y fuera del país. En Teherán, miles de personas han salido a las calles para expresar duelo e indignación. También se han registrado protestas en ciudades como Shiraz, Yasuj y Lorestan. Imágenes difundidas por los medios oficiales muestran fieles llorando en el santuario del Imán Reza, en Mashhad.

En Irak, el gobierno ha decretado tres días de luto y se han producido manifestaciones en Bagdad, incluida la Zona Verde, mientras que en Karachi, en Pakistán, ha habido protestas ante el consulado de los Estados Unidos. Sin embargo, también se han reportado celebraciones puntuales en algunas ciudades iraníes, según testimonios recogidos por agencias internacionales.

De manera provisional, un consejo formado por el presidente, el jefe del poder judicial y un jurista del Consejo de los Guardianes asumirá las funciones de liderazgo hasta la elección de un nuevo líder supremo. Jamenei ocupaba el cargo desde 1989, cuando sucedió al ayatolá Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica. Durante casi cuatro décadas, consolidó la estructura militar y paramilitar del país y amplió la influencia regional de Irán. El país afronta ahora un período de incertidumbre política en medio de un conflicto abierto que mantiene los bombardeos activos y la tensión internacional en máximos.