Irán ha advertido este domingo que el estrecho de Ormuz "no volverá a su estado anterior" después de la guerra y ha asegurado que el resto de países deberán aceptar sus condiciones en este estratégico paso marítimo. El portavoz de la Comisión de Seguridad Nacional del Parlament iraní, Ebrahim Rezaei, ha expresado su "firme apoyo" a las actuaciones de la Guardia Revolucionaria ante lo que ha calificado de "enfrentamiento destructivo con el enemigo norteamericano" y ha reivindicado la soberanía de Teherán sobre el estrecho. "El estrecho de Ormuz no volverá a su estado anterior, y los demás no tendrán más remedio que acatar las órdenes de Irán en el estrecho", ha escrito el dirigente en un mensaje publicado en la red social X.
Las declaraciones de Rezaei llegan después de que la televisión estatal iraní afirmara que el tráfico por el estrecho de Ormuz sigue requiriendo la coordinación con la Guardia Revolucionaria, reforzando el mensaje de control de Teherán sobre este corredor estratégico. Según esta información, la ruta considerada más segura para los barcos que entran en el golfo Pérsico transcurre por el sur de la isla iraní también llamada Ormuz, mientras que las embarcaciones que salen de él deben navegar por el sur de la isla de Laraq. Las autoridades iraníes insisten en que mantienen la capacidad de supervisar y condicionar el paso marítimo por uno de los puntos más importantes para el comercio energético mundial.
La reapertura del estrecho de Ormuz era una de las condiciones indispensables del memorándum firmado por Irán y Estados Unidos para abrir un periodo de negociación de 60 días. El otro gran requisito era el cese de las hostilidades, pero este punto también ha quedado en entredicho por los nuevos ataques cruzados entre ambas partes. Las fuerzas del Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) han confirmado en las últimas horas nuevos bombardeos contra objetivos estratégicos en la República Islámica, que Washington justifica por la "continua agresión" iraní contra el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
U.S. Navy and Air Force fighter jets conducted strikes tonight on 10 Iranian military targets at multiple locations in and near the Strait of Hormuz for Iran's drone attack on M/T Kiku. pic.twitter.com/Z0TLZRqmF6
— U.S. Central Command (@CENTCOM) June 28, 2026
Estados Unidos ha advertido que mantendrá la presión militar sobre Irán si Teherán continúa amenazando la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. El embajador estadounidense ante las Naciones Unidas, Mike Waltz, ha asegurado este domingo que Washington atacará infraestructuras militares iraníes siempre que el régimen mantenga acciones contra el transporte marítimo internacional. "Si el régimen iraní piensa por un segundo que el presidente Trump se quedará de brazos cruzados mientras Irán continúa atacando el transporte marítimo internacional, se equivoca mucho", ha afirmado en una entrevista en Fox News Sunday. Waltz ha insistido en que Estados Unidos "continuará, militarmente, si es necesario, derribando su infraestructura" mientras esta sea utilizada para "controlar ilegalmente una vía navegable internacional".
MIKE WALTZ: "If the Iranian regime thinks for a second that President Trump is going to sit by, stand by, while Iran continues to attack international shipping without a response... they're sadly mistaken, and they saw that loud and clear over the last few nights." pic.twitter.com/QixGJfAeG
— Open Source Intel (@Osint613) June 28, 2026
A pesar de la escalada militar, Washington asegura que todavía mantiene abierta la vía diplomática, aunque admite que las negociaciones con Teherán se encuentran en un momento muy delicado. Waltz ha explicado que los contactos técnicos entre los dos países continúan y ha afirmado que Trump "siempre dará una oportunidad a la diplomacia". Sin embargo, ha advertido que "la paciencia del presidente no durará para siempre" si Irán mantiene sus amenazas y acciones sobre el estrecho de Ormuz. "No piensen ni por un segundo que el presidente Trump no dejará todas las opciones sobre la mesa", ha remarcado el embajador estadounidense, que ha insistido en que la prioridad de Estados Unidos es garantizar que "Irán nunca tenga un arma nuclear".