Charlie Kirk, el activista político y comunicador conservador, uno de los rostros más visibles del universo MAGA y de la derecha juvenil organizada en torno a Donald Trump, murió asesinado el pasado mes de septiembre por el disparo de un francotirador mientras ofrecía una charla en la Universidad de Utah Valley. Tres meses antes de su magnicidio, y tres días antes de que Trump autorizara los ataques contra Irán del pasado mes de junio, Kirk entró en el despacho Oval. El joven conservador le expresó al presidente su preocupación por la posibilidad de que los EUA se involucraran en otro conflicto prolongado en Oriente Medio. De hecho, según recuerda The Washington Post, Kirk, junto a otros influyentes tótems del MAGA, como Stephen Bannon y Tucker Carlson, advertía desde hacía días que estaba en contra de que los Estados Unidos entraran en una guerra para buscar un cambio de régimen en Irán. “Debemos resistirnos a los cantos de sirena que pretenden desplazar dictadores en territorios que no entendemos y que no nos corresponde controlar”, dijo Kirk en su programa el 13 de junio. “Les puedo decir ahora mismo que nuestra base MAGA no quiere una guerra, en absoluto. No quiere la participación de los Estados Unidos. No quiere que los Estados Unidos se involucren”. Kirk ya no está, y aquella guerra duró 12 días, pero ahora nadie puede saber —por mucho que Trump diga que durará cuatro semanas— si puede convertirse en un conflicto prolongado, y las figuras más autorizadas del trumpismo han vuelto a alzar la voz para cuestionar la política de su líder. La guerra en Irán ha reabierto tensiones internas importantes y, para muchos analistas, muestran fisuras y críticas a Trump que le pueden pasar factura.
Una traición al 'America first'
Que el origen de estas críticas es la percepción de que Trump ha traicionado las promesas electorales que ponen en duda el gran mantra America first”del movimiento MAGA (Make America Great Again). Trump aseguró a sus partidarios “no more forever wars”, que Estados Unidos no se volvería a involucrar nunca en guerras eternas en Oriente Medio, pero la operación Furia Épica lanzada el pasado sábado en coordinación con Israel ha abierto un escenario impredecible e imprevisible. El éxito de la guerra de los 12 días contra Irán, y también el de la operación de Venezuela, envalentonaron al presidente y, al ser rápidas y no causar bajas estadounidenses, contuvieron las consecuencias de su base política. Pero ahora el conflicto se ve muy diferente, y de momento, ya ha causado seis bajas entre las filas de los soldados americanos, y Trump reconoce públicamente que habrá muchos más. Incluso, tampoco esconde que el conflicto podría alargarse. “Desde el principio previmos entre cuatro y cinco semanas, pero tenemos capacidad para ir mucho más allá”, dijo admitir el pasado lunes. Otros argumentos son que la administración Trump está cediendo en exceso a los intereses de Israel.
“Perderemos apoyos”
Steve Bannon, estratega político, empresario mediático y figura clave del ala populista y nacionalista del trumpismo en la primera campaña presidencial de Trump en 2016, se convirtió en el cerebro ideológico del movimiento MAGA durante años; vaticinó en su podcast War Room que esta campaña le pasará factura a Trump si se alarga. “Si esto se convierte en una campaña difícil, esto no fue lo que se vendió en la campaña del 2024, simplemente no lo fue. Perderemos apoyos”. De hecho, las operaciones militares del pasado en Irak y Afganistán siempre fueron utilizadas por Trump como un argumento en contra de los demócratas, asegurando que la guerra de Irak fue “un desastre” y una “de las peores decisiones tomadas nunca en la historia de nuestro país”. En el mismo podcast, Erik Price, aliado de Trump y contratista militar privado, afirmó: “No veo cómo esto se ajusta al compromiso MAGA del presidente. Estoy decepcionado”. Otro de los invitados de Bannon, Curt Mills, director ejecutivo de la revista The American Conservative, admitió que “No tengo del todo claro, o no estoy del todo seguro, cuál es el deseo del pueblo estadounidense de asumir muertos”. “Creo que es políticamente importante que él haya sido el candidato del 'no más guerras interminables' en 2016 y 2024, especialmente, y esto parece una traición abierta a la base”, dijo Mills.
Políticos republicanos también han cuestionado la legalidad o la conveniencia del ataque. El senador republicano Rand Paul se mostró perplejo ante la evolución constante de la justificación de la Casa Blanca para los ataques. El congresista Thomas Massie calificó los ataques como una distracción respecto a los archivos de Epstein. La exaliada de Trump, Marjorie Taylor Greene, ahora fuera del Congreso, ha criticado duramente que Estados Unidos esté implicado en “otra maldita guerra” y ha pedido al país que tenga una “conversación seria” sobre “¿para quién demonios se están tomando estas decisiones?”.
“MAGA soy yo”
Algunas de las voces de la derecha y figuras mediáticas y de los medios conservadores han cuestionado la decisión de Trump de atacar Irán. El comentarista conservador Matt Walsh, que argumentó en una serie de publicaciones en X que los esfuerzos de la Casa Blanca y de otros conservadores para manipular el relato alrededor de los ataques fueron, “por decirlo suavemente, confusos”. Walsh también es de los que cree que “Estados Unidos se encuentra en guerra con Irán porque Israel lo obligó”.
So far we’ve heard that although we killed the whole Iranian regime, this was not a regime change war. And although we obliterated their nuclear program, we had to do this because of their nuclear program. And although Iran was not planning any attacks on the US, they also might…
— Matt Walsh (@MattWalshBlog) March 2, 2026
Pero al presidente Trump le han molestado especialmente las críticas de Tucker Carlson y Megyn Kelly. La periodista, expresentadora de Fox News, manifestó el lunes que tenía “serias dudas” sobre el ataque. “Querría estar más convencida de que esto vale la pena por el sacrificio de la sangre y el dinero estadounidenses”, mientras Carlson declaró a ABC News que la campaña contra Irán es “repugnante y perversa” y también es del parecer que “Estados Unidos no tomó la decisión, Benjamin Netanyahu la tomó”, cuestionando que la entrada en el conflicto no responde directamente a los intereses estadounidenses. La respuesta de Trump llegó a través de una entrevista telefónica con la periodista Rachael Bade, en The Inner Circle. “Ellos no son MAGA, MAGA soy yo”, afirmó el presidente, convencido de que el movimiento está de su lado. “MAGA quiere que nuestro país prospere y esté seguro”, añadió Trump. “Y a MAGA le encanta lo que hago, en todos los aspectos… Este es un desvío que debemos tomar para mantener nuestro país seguro y también otros países seguros, francamente”.