La tragedia de los terremotos que han sacudido Venezuela y han dejado más de 1.400 muertos ha abierto un nuevo frente político en el país: la lucha por el control de la ayuda humanitaria. En medio de miles de personas sin casa y con necesidades urgentes, el reparto de donaciones se ha convertido en un nuevo campo de batalla entre el gobierno y la oposición.
Según ha publicado el The New York Times, el partido de oposición Vente Venezuela, liderado por la dirigente exiliada María Corina Machado, organizó la semana pasada varios puntos de recogida de donaciones en todo el país para enviar ayuda a los damnificados. En algunos de estos puntos, especialmente fuera de la zona más afectada, voluntarios aseguran que recibieron la visita de agentes de la Policía Nacional Bolivariana y de Protección Civil.
El mismo reportaje recoge el testimonio de una de las responsables del partido, Heidy Loicett, que explica que las autoridades ordenaron detener la recogida de materiales e insistieron en que toda la ayuda debía canalizarse a través de los mecanismos oficiales. Según esta versión, también se les advirtió que solo los puntos autorizados por el gobierno podían funcionar como centros de distribución.
¿Colapso o control?
La oposición interpreta estos movimientos como un intento de limitar su visibilidad en un momento especialmente sensible. Para los voluntarios, impedir o condicionar la creación de puntos de recogida equivale a controlar también el relato de la crisis. El gobierno, en cambio, defiende que estas medidas responden a criterios de organización y seguridad para evitar el colapso de las zonas afectadas y garantizar el paso de los equipos de emergencia.
El New York Times también recoge que en algunos puntos de recogida se habría obligado a retirar carteles donde se utilizaba la expresión "centro de recogida", ya que, según las autoridades, esta denominación solo puede ser usada por los puntos oficiales. A pesar de estas restricciones, los voluntarios aseguran que las campañas continuaron después de que varios ciudadanos comenzaran a grabar las intervenciones policiales y a compartirlas en las redes.
La disputa llega en un momento especialmente delicado. El país afronta las consecuencias de una doble sacudida sísmica que ha dejado miles de heridos y una red de emergencias completamente tensionada. El gobierno ha ordenado limitar el acceso de voluntarios no acreditados a las zonas más afectadas, como La Guaira, argumentando que la presencia masiva de civiles dificulta el trabajo de los equipos de rescate.
¿Dónde está Delcy Rodríguez?
En paralelo, el debate sobre la gestión de la crisis ha vuelto a poner sobre la mesa el papel de la presidenta interina, Delcy Rodríguez, que lidera el país desde la salida de Nicolás Maduro tras la intervención de Estados Unidos. Según analistas citados por el New York Times, la manera en que se gestione la ayuda humanitaria puede reforzar o debilitar la posición del gobierno en un momento político extremadamente frágil.
El ejecutivo defiende que está priorizando el orden y la coordinación de la ayuda, mientras que la oposición acusa al gobierno de intentar capitalizar políticamente la tragedia y restringir cualquier iniciativa que no pase por los canales oficiales.
En este contexto, la reconstrucción del país se ve condicionada no solo por la magnitud del desastre natural, sino también por una batalla política que se ha trasladado directamente a las calles, entre cajas de comida, voluntarios y puntos de recogida vigilados por la policía.
