La primera ministra de Francia, Elisabeth Borne, ha asegurado que la subida de la edad mínima de jubilación a 64 años "es innegociable". Y ha afirmado que esta medida es fruto de un consenso necesario para garantizar "el equilibrio del sistema" a pesar de las fuertes protestas de la ciudadanía contra la decisión. "Este es el compromiso que nos hemos propuesto", ha señalado la primera ministra a France Info a menos de 24 horas de la primera revisión del texto a la Asamblea Nacional este lunes.
El ejecutivo francés prevé, de cara a 2030, subir la edad mínima de jubilación de los 62 años actuales a los 64. Esta medida forma parte de una reforma de pensiones que aumentará en 100 euros en el mes la pensión mínima para todos los beneficiarios con respecto a la prestación actual. Según ha explicado Borne, el incremento de la edad mínima de jubilación se implementará de manera gradual, añadiendo tres meses más por año a partir de septiembre.
Así pues, se aumentará gradualmente el periodo de cotización necesario para beneficiarse de una pensión completa hasta los 43 años. "Es un compromiso que planteamos después de haber intercambiado impresiones con patronal, sindicatos y grupos parlamentarios. Hay que asegurar el equilibrio del sistema", ha afirmado la primera ministra. No obstante, Borne ha puntualizado que el debate en el Parlamento estará abierto a otros aspectos de la vida laboral de los franceses, sobre todo con respecto a las mujeres. "A estas alturas, hay muchas mujeres que no pueden aprovechar al máximo circunstancias como la maternidad al final de su vida laboral", ha indicado.
Éxito de la huelga general en Francia en contra la subida de la edad mínima de jubilación
El pasado viernes 20 de enero, Francia vivió una jornada de huelgas y movilizaciones que dejó imágenes que hacía años que no se veían. Y es que el llamamiento a salir a las calles para protestar contra la reforma del sistema de pensiones del gobierno de Emmanuel Macron ha sido respondido por centenares de miles de franceses en todo el país. Prueba de ello es el hecho de que las manifestaciones han sido multitudinarias en las ciudades de todo el estado, pero, especialmente, en París. En la capital francesa, según los sindicatos, unas 400.000 personas se han marchado para expresar su malestar hacia los planes del gobierno.
"La movilización es la imagen de lo que leemos en las encuestas, es decir, que una gran mayoría de los ciudadanos de este país están en contra de esta reforma", aseveró Philippe Martínez, secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT) francesa, según recoge Efe. Si bien la manifestación de París fue la más numerosa de toda la retahíla de convocatorias, las otras tampoco se han quedado cortas. Desde Marsella hasta Nantes, los sindicatos calculan que 2 millones de personas han salido a las calles de todo el país. En cambio, el Ministerio del Interior rebaja la cifra hasta los 1,1 millones. Cabe mencionar que algunos de los manifestantes han provocado incidentes y destrozos. Consiguientemente, han sido detenidas 38 personas.