Las autoridades israelíes han informado que dos activistas que lideraban la Global Sumud Flotilla que llevaba ayuda humanitaria con destino a Gaza serían trasladados este viernes a Israel como sospechosos, después de que parte de la flotilla fuera interceptada por fuerzas israelíes en aguas internacionales frente a las costas de Creta a principios de semana. El resto de activistas que viajaban a bordo de la flotilla —unas 175 personas— y que fueron detenidos durante la intercepción de los barcos, han desembarcado  en la isla griega. Los activistas, mayoritariamente ciudadanos de países europeos, fueron escoltados por guardacostas griegos y trasladados en cuatro autobuses hasta el puerto de Atherinolakkos, al sureste de la isla. Los dos líderes de la Global Sumud Flotilla son el palestino-español Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila. El primero ha sido acusado de actividad terrorista, mientras que el segundo, es sospechoso de actividades ilegales. El Gobierno ha exigido la inmediata liberación de Abukesehek, que tiene nacionalidad española, y ha condenado su retención y posible traslado a Israel, según han informado la agencia EFE fuentes del ministerio de Exteriores. El ministro José Manuel Albares está en contacto permanente con sus homólogos de Israel y Grecia para recabar toda la información y exigir que se respete la legalidad internacional y los derechos de los integrantes de la flotilla. Fuentes del Ministerio de Exteriores español han confirmado que la cónsul de España en Atenas está en Creta para recibir a los ciudadanos afectados por la intercepción de los barcos. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, también ha asegurado desde Barcelona que el gobierno está movilizándose para 

En una publicación en la red X, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel ha informado que “la actividad humanitaria en la Franja de Gaza es gestionada por la Junta de Paz, y esta flotilla liderada por Hamás es otra provocación diseñada para desviar la atención de la negativa de Hamás a desarmarse y para servir a los intereses de relaciones públicas de provocadores profesionales”. En la publicación, el gobierno judío afirma que “el gobierno griego ha accedido a que los activistas de la flotilla desembarquen en sus costas, y se lo agradecemos. Saif Abukeshek, sospechoso de pertenencia a una organización terrorista, y Thiago Ávila, sospechoso de actividades ilegales, serán trasladados a Israel para ser interrogados. Israel no permitirá que se rompa el bloqueo naval legítimo sobre Gaza”, asegura en el mensaje, sin aportar pruebas de la acusación. 

Denuncias de maltratos y huelga de hambre

La Global Sumud Flotilla ha exigido a los gobiernos de todo el mundo que hagan "presión" para conseguir la liberación de los dos hombres, ante lo que consideran un "secuestro ilegal". En un comunicado, la organización humanitaria ha denunciado que los participantes han tenido que pasar 40 horas en un barco israelí en aguas griegas donde se les ha negado el agua y la comida y se les ha obligado a dormir en el suelo, que era "inundado repetidamente deliberadamente".  "Los participantes han sido golpeados con puños y patadas, y arrastrados por la cubierta con las manos atadas a la espalda. Hay narices rotas, costillas fisuradas y palizas sangrientas. Incluso se dispararon tiros en medio del caos", aseguran. Según la organización, 60 miembros participantes de la Flotilla han decidido iniciar una huelga de hambre inmediatamente para exigir la liberación de sus dos compañeros. 

La nueva Flotilla Global Sumud, que partió el domingo desde Sicilia con 58 embarcaciones, fue parcialmente interceptada por Israel en aguas internacionales. Unos 22 barcos fueron bloqueados, rodeados y asaltados por embarcaciones israelíes cerca de las costas de Creta, a más de mil kilómetros de Israel. Los cerca de 175 activistas detenidos han sido liberados, pero Abukeshek y Ávila estaban pendientes de ser trasladados a Israel para ser interrogados.

En intentos anteriores de desafiar el bloqueo naval, la Marina había interceptado las embarcaciones mucho más cerca de las costas de Gaza, donde se preveía que la flotilla llegara durante el fin de semana. El Ministerio de Asuntos Exteriores justificó la actuación asegurando que, “ante el gran número de barcos participantes, el riesgo de escalada y la necesidad de evitar la vulneración de un bloqueo legal, era necesaria una intervención preventiva de acuerdo con el derecho internacional”. Por su parte, la Marina instó al resto de activistas a regresar o, si transportaban ayuda humanitaria, a dirigirse al puerto de Ashdod para que fuera inspeccionada antes de entrar en Gaza. También advirtió que serían detenidos si intentaban continuar la travesía. A pesar de ello, los organizadores han indicado que 31 de los barcos continúan su rumbo con la voluntad de “intentar romper el bloqueo ilegal de Gaza”.

La flotilla zarpó a principios de este mes desde Barcelona. Los organizadores anunciaron que participarían más de 70 embarcaciones y un millar de personas de todo el mundo, y que se añadirían más barcos a medida que avanzara hacia el este a través del Mediterráneo.