La Unión Europea afronta inquieta las inciertas elecciones en los Estados Unidos que podrían ser decisivas para el futuro de la alianza transatlántica. Mientras el candidato demócrata y favorito de los europeos, Joe Biden, va por delante en las encuestas, el peso de los estados clave puede decantar la balanza por el republicano Donald Trump.

El vicepresidente del 'think tank' norteamericano German Marshall Fund, Ian Lesser, avisa en declaraciones en la ACN de que Bruselas se expone a entrar en una guerra comercial con Washington si Trump es reelegido. El director de investigación del Consejo Europeo de Asuntos Exteriores, Jeremy Shapiro, también advierte de las repercusiones económicas. Los dos recuerdan que la política comercial de Biden tampoco está del todo alineada con la europea.

"Europa teme que una segunda administración Trump pueda intensificar las disputas comerciales", alerta Lesser. Podría ser la chispa definitiva que haga estallar la guerra, dice.

Históricamente, los presidentes de los EE.UU. tienden a ser más moderados en el segundo mandato, pero Trump no es un líder tradicional. "Si hay una segunda administración Trump, veremos cómo continúan o se agravan las diferencias con Europa", asegura Lesser.

Por su parte, Shapiro también cree que Trump seguirá haciendo una política comercial agresiva y lo ve dispuesto a utilizar la seguridad como instrumento de negociación. Es decir, a pedir acuerdos comerciales más ventajosos a cambio de mantener el apoyo militar en Europa.

"Si Trump es reelegido veremos cómo la mala relación política repercute definitivamente en la práctica en las relaciones transatlánticas", afirma.

Cuatro años a remolque de Trump

La sorprendente victoria de Donald Trump en el 2016 cogió a Europa desprevenida. Bruselas hace cuatro años que va a remolque de las provocaciones de Trump. Cuatro años llenos de disgustos: la salida de los EE.UU. del acuerdo climático de París, del nuclear con Irán, de la UNESCO o el fin de la posición común en el conflicto arabo-israelí. Más recientemente, Trump también ha atacado a la Organización Mundial de la Salud y el Tribunal Penal Internacional de La Haya.

Más allá de la cooperación en política exterior y de seguridad, la asertiva política comercial de la era Trump empezó con la muerte del fallido TTIP, siguió con el anuncio de nuevos aranceles al acero y el aluminio y con las tensiones por las ayudas públicas al sector aéreo. Trump también ha amenazado con aranceles en los coches por la intención de algunos estados como Francia o España de crear una tasa digital que afectaría especialmente a los gigantes tecnológicos norteamericanos.

Los vínculos económicos y estratégicos del día a día no se han visto afectados de momento, pero los expertos coinciden en remarcar el "cambio dramático" en nivel político bajo la presidencia de Trump.

El analista internacional Ian Lesser no ha detectado "grandes consecuencias" para la economía europea estos últimos cuatro años, excepto en sectores específicos como el acero o el aluminio. Sin embargo, desde Washington el comercio ya no se ve ligado a la geopolítica y eso preocupa a Europa.

"No hemos entrado en una guerra comercial en el Atlántico pero hemos estado a punto", asegura Lesser.

¿Qué problema tiene Trump con la UE?

"Trump no cree en la relación entre la Unión Europea y los Estados Unidos", dice Shapiro. Según él, la animadversión de Trump hacia Bruselas se remonta a su época como magnate, cuando culpó a la UE por no conseguir un permiso para construir un campo de golf en Irlanda. Además, critica que no está bien informado sobre cómo funciona ni qué es la Unión Europea.

Por otra parte, Trump valora la relación con Europa "únicamente a través del prisma económico" y, por eso, cree que es una "estafa" que Washington garantice seguridad en el viejo continente sin conceder favores comerciales a cambio, explica Shapiro.

"Trump ve la relación transatlántica y la OTAN como un mal negocio para los EE.UU.", concluye Shapiro.

Biden, más amigo de los europeos?

En Bruselas hay una clara preferencia por el candidato demócrata Joe Biden, aunque los líderes europeos se abstengan de hacer público su apoyo. La promesa de Biden para volver al Acuerdo de París por el clima les da esperanza, pero demócratas y europeos no están de acuerdo en todo.

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Debate electoral entre Donald Trump y Joe Biden / EFE

Lesser recuerda que las políticas económicas de Biden pueden ser "problemáticas" para Europa porque también van en línea de una tendencia general al proteccionismo en el mundo.

"Hay inquietud por la política comercial de Biden, particularmente por sus vínculos con los gigantes tecnológicos como Amazon, Google, Facebook o Apple", advierte Shapiro. La Unión Europea tiene entre sus prioridades la fiscalización de las plataformas digitales y la protección de su propia industria.

"Aunque cueste revertir algunas políticas, el estilo cambiaría de la noche a la mañana con Biden", remarca, sin embargo, Lesser.

Reacción de la UE

"La Covid-19 ha demostrado que la UE no puede contar con Trump en tiempo de crisis", constata Shapiro. Por este motivo cree que la UE ha hecho esfuerzos, sin éxito, para ser más "autónoma" de los EE.UU.

"Para Europa la relación con los EE.UU. es muy importante y, por lo tanto, es muy difícil de sustituir", recuerda Shapiro. Además, hay diferencias internas dentro del bloque, donde Hungría y Polonia tienen buena sintonía con Trump.

En la recta final del mandato y cuando la pandemia ha hecho replantear su estrategia en un escenario internacional marcado por la creciente rivalidad Washington y Pekín, el club europeo ha intentado mejorar su relación con Trump, especialmente en el ámbito económico.

"Quizás no estamos de acuerdo en todo, pero nuestro compromiso con la relación transatlántica es más fuerte que nunca", aseguraba en junio el jefe de la diplomacia europea a Josep Borrell, consciente de que la UE tiene que estar preparada para convivir con Trump cuatro años más en la Casa Blanca.

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