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El Parlamento Europeo ha denunciado este miércoles el uso de la inmigración como instrumento de "guerra híbrida" para desestabilizar los estados de la Unión Europea y ha reclamado una investigación "independiente y exhaustiva" sobre la entrada irregular de cerca de 80.000 personas en Ceuta desde Marruecos. La petición se ha incorporado mediante una enmienda aprobada por 435 votos a favor, 209 en contra y 13 abstenciones dentro de un informe más amplio sobre las amenazas híbridas que afronta Bruselas, en el que Rusia aparece señalada como el principal peligro, seguida de Bielorrusia, China, Irán y Corea del Norte. La mención específica a Ceuta ha sido introducida por la ponente del texto, la eurodiputada lituana del PPE Rasa Juknevičienė, y queda al margen de la resolución no vinculante sobre la situación en la ciudad autónoma que la Eurocámara votará este jueves y para la cual los grupos han registrado hasta siete versiones diferentes.

La enmienda aprobada endurece el lenguaje sobre los hechos de Ceuta y afirma que el Parlament Europeo "condena enérgicamente el ataque a la frontera meridional de la Unión" registrado los días 30 y 31 de julio de 2026, así como la posterior entrada masiva en la ciudad, que califica de "ataque a la integridad territorial y la soberanía de un Estado miembro".

Horas antes de la votación, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había querido trasladar un mensaje de apoyo directo a Ceuta desde el pleno de la Eurocámara en Estrasburgo. "¡Ceuta es parte de la frontera de Europa y Europa estará allí!", ha afirmado ante los eurodiputados. La dirigente alemana ha evitado, sin embargo, señalar directamente a Marruecos en relación con la crisis. En cambio, ha situado el foco en la necesidad de reforzar la respuesta comunitaria ante la presión migratoria, con más controles en las fronteras y una cooperación más estrecha con los países vecinos para acelerar los procesos de retorno.

Kiev señala a Putin

La enmienda de la Eurocámara sobre el uso de la migración como arma de desestabilización coincide, además, con el mensaje lanzado por el gobierno ucraniano este miércoles. El ministro de Exteriores, Andrí Sibiha, ha acusado a Vladímir Putin de querer "fomentar" una nueva oleada migratoria hacia Europa para tensionar a los estados miembros antes de varios procesos electorales previstos el año que viene, entre ellos el de España. Según Sibiha, el bloqueo ruso del mar Negro formaría parte de esta estrategia y demostraría que "el terror de Rusia no se limita a Ucrania", sino que también pretende afectar a Occidente. El ministro ha sostenido que Moscú "sabe que la inmigración es una de las cuestiones más sensibles y divisivas" y ha afirmado que redes vinculadas a Rusia ya habrían explotado políticamente la crisis reciente de Ceuta. Por ello, ha advertido que el Kremlin "usará todos los medios a su alcance para aumentar la migración hacia Europa".