Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán para poner fin a la guerra siguen estancadas. Donald Trump aseguró el pasado viernes que los dos países estaban "cerca" de llegar a un acuerdo que abriría completamente el estrecho de Ormuz, Irán habló de un memorándum de entendimiento en fase final de redacción, pero sin confirmar un pacto definitivo. Pero cuando todo parecía que el domingo podría llegar la fumata blanca, el presidente estadounidense volvió a aguar las expectativas a través de un mensaje en su red social en el que advertía que el bloqueo del estrecho de Ormuz continuará vigente hasta que el acuerdo esté completamente sellado, y que "ambas partes se tienen que tomar su tiempo y hacerlo bien" porque "no puede haber errores". Trump afirmó previamente que los "aspectos y detalles finales" del pacto todavía continuaban en negociación. Y uno de los escollos de estas negociaciones sigue siendo cómo encajar el programa nuclear iraní ante la negativa de Israel a aceptar una moratoria sobre la cuestión del enriquecimiento de uranio iraní que contempla el borrador que hay sobre la mesa, junto con el levantamiento de sanciones estadounidenses sobre la exportación del petróleo persa, la liberación de fondos iraníes congelados y la reapertura del estrecho de Ormuz. Este memorándum contemplaría una fase inicial de alto el fuego, seguida de negociaciones más detalladas sobre el programa nuclear, pero Israel ha marcado la cuestión nuclear como una línea roja y estaría presionando a Estados Unidos para no firmar un acuerdo que considera "muy malo" por sus intereses y que no cumpliría con los objetivos por los cuales inició la guerra el pasado 28 de febrero.
Una llamada el sábado por la noche
Trump intenta tranquilizar a Netanyahu ante la posibilidad de un acuerdo con Irán, pero en Israel crece la preocupación porque el pacto que se está negociando podría quedar lejos de sus principales exigencias de seguridad. Según informa The Times of Israel, de fuentes de un alto cargo israelí, el presidente estadounidense aseguró al primer ministro Benjamin Netanyahu, en una llamada telefónica, que cualquier acuerdo definitivo con Teherán deberá comportar el desmantelamiento completo del programa nuclear iraní. Trump también le habría garantizado que no firmará ningún pacto final si Irán no elimina todo el uranio enriquecido de su territorio. La conversación tuvo lugar el sábado por la noche, en un momento en que Washington y Teherán ultimaban un memorándum de entendimiento para prorrogar durante 60 días el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado, al tráfico marítimo. Durante este período se debería abordar la cuestión nuclear, pero, según las informaciones conocidas hasta ahora, Irán no estaría obligado de entrada a exportar sus reservas de uranio altamente enriquecido.
El temor del gobierno israelí
Este es precisamente uno de los puntos que más inquieta a Israel. En Tel Aviv temen que el acuerdo conceda tiempo y oxígeno económico a Teherán sin resolver las amenazas de fondo: el programa nuclear, los misiles y el apoyo iraní a grupos aliados en la región. El plan también incluiría un alto el fuego entre Israel y Hezbolá en el Líbano, pero no prevería el desarmamento de la milicia chiita. A pesar de estas reservas, Netanyahu habría querido dejar claro a Trump que Israel mantendrá su libertad de acción ante cualquier amenaza, también en el Líbano. Según el mismo alto cargo israelí, el presidente estadounidense reiteró su apoyo a este principio.
La llamada llegó después de una conversación previa entre ambos líderes que, según diversas informaciones, fue tensa. Netanyahu sería partidario de reanudar los ataques contra Irán, mientras que Trump prefiere dar más margen a la vía diplomática. A pesar del malestar en Israel, Netanyahu ha intentado proyectar una imagen de unidad con Washington. Este domingo ha compartido en X una imagen generada con inteligencia artificial en la que aparece junto a Trump, acompañada de un mensaje contundente: "Irán nunca tendrá un arma nuclear".
"Tiempo, dinero y tranquilidad regional"
Sin embargo, en Israel crece la inquietud por los términos del acuerdo que los Estados Unidos negocian con Irán. Según el diario Maariv, un miembro anónimo del gabinete de seguridad israelí habría calificado el pacto de "muy malo" si se confirma en los términos que han trascendido. La principal preocupación en Jerusalén es que el programa nuclear iraní quede relegado a una fase posterior de las conversaciones, mientras el acuerdo se centra primero en consolidar el alto el fuego y reabrir el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial. Según estas informaciones, Irán habría bloqueado el estrecho como táctica de presión, hecho que sacudió los mercados globales y empujó a Washington a buscar una salida diplomática. La fuente citada por Maariv resume el temor israelí en una idea: el acuerdo podría dar a Teherán "tiempo, dinero y tranquilidad regional" sin exigirle un desmantelamiento real de sus capacidades nucleares ni de sus redes aliadas.
El uranio enriquecido es el punto clave, porque una fuente iraní de alto rango aseguró a Reuters que Teherán no ha aceptado entregar sus reservas de uranio altamente enriquecido en el marco del acuerdo preliminar, a pesar de que otras informaciones habían apuntado que esta condición formaba parte de las negociaciones. El pacto también prevería que los Estados Unidos levantaran algunas sanciones contra Irán, lo que permitiría a Teherán volver a comerciar con petróleo y acceder progresivamente a activos congelados en el extranjero por un valor estimado de 25.000 millones de dólares. Esta concesión es vista por los críticos como una pérdida de una de las principales herramientas de presión de Washington.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, intentó este domingo rebajar las alarmas e insistió en que el objetivo final sigue siendo impedir que Irán llegue a tener un arma nuclear. Según Rubio, se han hecho avances importantes, pero el acuerdo aún no es definitivo. "El objetivo final es que Irán no pueda tener nunca un arma nuclear", afirmó.
