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Donald Trump ha secuestrado el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, con un discurso ultranacionalista, contrario a los demócratas y en el que ha aprovechado para ensalzar su obra de gobierno. Con la aspiración de esculpir su rostro junto a los presidentes George Washington, Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, el magnate republicano ha intervenido con motivo del 4 de Julio desde el monte Rushmore (Dakota del Sur) y ha proyectado el inicio de una "edad dorada" del país, fundamentada en el liderazgo tecnológico, la independencia energética y la expansión de la exploración espacial.

El presidente de EE. UU. ha enmarcado estas declaraciones en una narrativa histórica de 250 años de influencia estadounidense, señalando que el país sigue siendo referente mundial en progreso y valores. "Durante 250 años, el mundo entero ha mirado a nuestro país y se ha inspirado", ha sentenciado, pero antes ha criticado la situación previa a su mandato y ha asegurado que el país había atravesado una etapa de debilitamiento internacional. Sin embargo, ha defendido que ahora la percepción global ha cambiado radicalmente: "Ahora solo hay respeto. Y les quiero decir que lo mejor está por llegar".

Fuerza militar y comunismo

En este sentido, Trump ha reivindicado la hegemonía militar de EE. UU., así como la "fortaleza" del país y su capacidad de disuasión. "Hemos creado el ejército más fuerte y poderoso", se ha jactado, a la vez que ha asegurado que el país ha sido decisivo en la configuración del orden internacional contemporáneo. Asimismo, el inquilino de la Casa Blanca ha afirmado que los adversarios de EE. UU. han sido debilitados o contenidos, afirmando que hay diferentes países que están "desesperados" por llegar a un acuerdo —con la intención de subrayar la posición dominante de Washington en las negociaciones internacionales. "Derrotamos a Venezuela en un día, y le dimos una paliza tremenda a Irán. Se mueren por llegar a un acuerdo, tienen muchísimas ganas de pactar. Les hemos dado una semana de tregua para un funeral", ha dicho.

En cuanto a los demócratas, el magnate ha lanzado una crítica dura contra el "resurgimiento del comunismo" en EE. UU., y ha definido esta ideología como "el enemigo de la libertad, la Constitución y el 4 de julio de 1776". "Es una ideología de perdedores, de inmigrantes ilegales, de delincuentes y de todos aquellos que no quieren trabajar. Es un fracaso, siempre lo ha sido y lo sigue siendo. Es un fracaso rotundo. Fíjense en quienes lo promueven, no son personas a las que deberían seguir", ha expresado. Y ha añadido: "Aunque los radicales y los extremistas atacan nuestra increíble historia a cada paso, guardan silencio sobre la lamentable historia del comunismo, porque nunca funcionó. A lo largo de miles de años, bajo diferentes nombres, ideologías y sistemas, este sistema ha provocado más muerte y destrucción que cualquier otro que se haya intentado".

El milagro económico

Es de esta manera que ha advertido de los "intentos de cambiar el carácter excepcional de EE. UU." y de "alienar a los ciudadanos de su propia historia". "Este país no es la norma, es la excepción. Es extraño, es precioso y es milagroso", ha señalado, insistiendo en la idea de que la identidad nacional ha sido "clave para preservar la libertad durante dos siglos y medio". Al respecto, ha citado la Segunda Enmienda, que garantiza el derecho a llevar armas: "Hemos salvado su Segunda Enmienda, y lo seguiremos haciendo".

En cuanto a su obra de gobierno, ha asegurado que el país lidera un ciclo económico sin precedentes, y ha destacado la llegada masiva de inversión extranjera. "Hemos construido la economía más grande y dinámica. Y, por cierto, nuestro país está mejor que nunca", ha señalado, antes de añadir que "19,2 billones de dólares (16.780.800 millones de euros) están llegando a EE. UU. procedentes de todo el mundo". También ha defendido que su política arancelaria y su resultado electoral han favorecido la industrialización del país: "Se están construyendo plantas y fábricas por todo EE. UU. ahora mismo, y se están construyendo a un ritmo que no habíamos visto nunca".

Continuar en el poder

Trump ha dedicado unas palabras a su iniciativa electoral para consolidar el Partido Republicano en el poder y minimizar los daños en las elecciones legislativas de noviembre, conocidas como midterms, en medio de encuestas que pronostican una dura derrota de los aliados del mandatario. "Solo podemos perder las elecciones de medio mandato si nos lo permitimos, si somos necios, estúpidos e imprudentes. Pero si eliminamos el filibusterismo, como deberíamos hacer, y votamos inmediatamente a favor de la ley para salvar EE. UU., no perderemos unas elecciones en cien años", ha manifestado.

Finalmente, ha considerado que EE. UU. es "la nación más libre, fuerte y excepcional de la historia", y ha presentado la fundación del país como "un acontecimiento único en la historia de la humanidad". Trump ha hecho un recorrido amplio por la historia del país, desde la Guerra de Independencia hasta la expansión hacia el oeste, la Guerra Civil, la industrialización y las guerras mundiales, intentando enmarcar su mensaje en la continuidad de los cuatro presidentes esculpidos en el monte Rushmore.