Lo que está pasando en Minneapolis es intolerable. En poco más de diez días, dos personas han muerto a manos de agentes federales en operativos de inmigración, sin antecedentes violentos ni ninguna amenaza acreditada. Primero fue Renée Good, una mujer de 37 años que fue tiroteada a sangre fría dentro de su coche. El sábado por la mañana, un enfermero fue abatido mientras grababa una actuación del ICE. Los hechos han desatado una ola de indignación que ya no se limita a la calle, sino que ha llegado al centro del debate político en los Estados Unidos.
Minneapolis vivió el sábado por la noche una vigilia marcada por el frío extremo y mucha tensión acumulada. Cientos de personas se concentraron cerca del lugar donde Alex Pretti, enfermero de cuidados intensivos de 37 años, murió tiroteado durante una operación del ICE. Velas, hogueras y pancartas como “Justicia” o “Dejad de matarnos” convirtieron el espacio en un memorial improvisado, mientras la ciudad volvía a quedar en silencio tras una jornada convulsa. Una ciudad marcada ya por el asesinato de George Floyd en 2020.
Los vídeos que hacen tambalear el relato oficial
Diversos vídeos grabados por testigos muestran a Pretti con el teléfono móvil en una mano y la otra vacía, intentando protegerse del gas pimienta. Se le ve reducido en el suelo por varios agentes y, según estas grabaciones, el arma que portaba legalmente no aparece hasta que un agente se la retira cuando ya está inmovilizado. Los disparos llegan después de ser desarmado y con Pretti completamente controlado por los agentes. Una ráfaga de disparos a sangre fría, sin suponer ningún peligro y a menos de dos metros de distancia.
A pesar de ello, la versión oficial del ICE sostiene que el agente disparó por miedo por su vida. Según el relato federal, “los agentes intentaron desarmar al sospechoso, pero se resistió violentamente” y “temiendo por su vida y por la seguridad de sus compañeros, un agente disparó tiros defensivos”. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, replicó con contundencia ante la prensa: “¡Gracias a Dios, tenemos el vídeo!”
Trump, el “dedo mutilado” y el uso político de la violencia
Donald Trump calificó a Pretti de “pistolero” en un mensaje en Truth Social, que acompañó con una fotografía del arma. Su asesor Stephen Miller afirmó que “un posible asesino intentó asesinar a las fuerzas del orden federales” y acusó a los demócratas de “ponerse del lado de los terroristas”. Bajo el mismo mensaje, una nota comunitaria recordó que “los vídeos muestran que el arma nunca fue desenfundada”.
En paralelo, el ICE difundió otro episodio para reforzar y justificar su discurso y su actuación. Según han ido difundiendo en masa todos los afines al movimiento MAGA, durante los disturbios posteriores al tiroteo, un agente federal perdió un dedo tras ser mordido por un manifestante. La fiscal general Pam Bondi aseguró que “el sospechoso que presuntamente mordió el dedo de un agente ya ha sido arrestado y está bajo custodia”. Este hecho, ajeno al momento del tiroteo, ha sido utilizado por el entorno de Trump para justificar el asesinato del joven enfermero.
La familia de Pretti ha denunciado públicamente la versión del gobierno. En un comunicado, los padres calificaron las explicaciones oficiales de “mentiras repugnantes, reprobables y asquerosas” y negaron que su hijo empuñara ningún arma: “Álex era un alma bondadosa que amaba profundamente a su familia, a sus amigos y a los veteranos a los que cuidaba como enfermero”. También fueron taxativos: “Claramente, no tenía ninguna arma cuando fue atacado por los matones asesinos y cobardes del ICE”.
Todo esto ocurre en una ciudad sometida a un amplio despliegue federal, con miles de agentes del ICE en las calles y protestas que no cesan desde la muerte de Renée Good a principios de mes. Las movilizaciones ya se han extendido a otras ciudades del país y han vuelto a situar Minneapolis como símbolo de un conflicto que va mucho más allá de un solo tiroteo
