Este jueves se celebró una jornada electoral histórica en el Reino Unido, con la elección de 5.000 concejales en los 136 ayuntamientos, además de seis alcaldías elegidas directamente en Inglaterra, así como en los parlamentos autonómicos de Escocia y Gales, y los primeros resultados publicados de los recuentos en muchos ayuntamientos ingleses confirman las predicciones, con las primeras derrotas del Partido Laborista del primer ministro Keir Starmer. Con 39 de los 136 ayuntamientos escrutados, los laboristas ya han perdido 246 regidores, lo que les hace perder el control de siete consistorios y les permite conservar diez, mientras la formación ultranacionalista Reform UK del activista del Brexit, Nigel Farage, continúa ganando terreno, con 325 regidores, y se hace con un municipio. Los conservadores también sufrieron un retroceso electoral al perder 119 escaños y quedarse, de momento, con 195 representantes, aunque mantienen el control de tres ayuntamientos. Los liberaldemócratas, en tanto, ganan 35 nuevos asientos hasta 236 y consiguen controlar un total de cinco consistorios, mientras que el resto corresponden a independientes. Así, todo apunta a que estas elecciones simbolizarán el final del bipartidismo, la decadencia del Labour y de los conservadores, la entrada con fuerza de la extrema derecha de Reform y de una izquierda alternativa encarnada por los Verds, así como el rechazo al centrismo tecnocrático representado por Keir Starmer.

Los independentistas, favoritos en Escocia y Gales

Estas elecciones también suponen el test electoral más importante antes de las próximas elecciones generales previstas para el 2029, y también se leen como un plebiscito sobre la gestión del primer ministro, cuya popularidad se ha hundido desde que llegó al poder hace menos de dos años, y por la configuración del futuro mapa político territorial del Reino Unido. Aunque la foto sigue siendo provisional, los primeros recuentos ya permiten confirmar que los titulares que están marcando la cobertura británica apuntan a una misma idea: fuerte avance de Reform UK, castigo al Labour y nuevo golpe al bipartidismo tradicional. En Escocia y Gales los recuentos han comenzado esta mañana.

Starmer descarta dimitir

Pero volviendo a Inglaterra, los primeros resultados ya han sacudido al Partido Laborista y varios políticos de la formación han pedido la dimisión de Keir Starmer como líder del partido. "Estamos casi a medio mandato. Una vez que se supera esta mitad de legislatura, todo el mundo empieza a pensar en las próximas elecciones. Muchos diputados también piensan en su futuro político y es muy fácil dejarse llevar por el pánico. Por eso es mejor abrir ahora una conversación sobre cómo salir de esta situación", ha manifestado John McDonnell, antiguo ministro de Economía. Una opinión que comparten muchos de sus compañeros de partido, a pesar de que el primer ministro no piensa dimitir.  "Días como este no debilitan mi determinación de llevar adelante el cambio que prometí", ha afirmado Starmer en unas declaraciones hechas en la iglesia metodista de Kingsdown, en el oeste de Londres, después de conocerse los primeros resultados.

Farange anticipa un triunfo en las generales

El gran vencedor hasta ahora es el partido populista de ultraderecha Reform UK de Nigel Farage, que ha ganado sobre todo en las áreas donde se votó ampliamente a favor del Brexit en 2016, como ha sido el caso del norte de Inglaterra. Farange anticipó este viernes que su formación se encamina a conseguir la victoria en las próximas elecciones británicas previstas por el 2029, de acuerdo con los resultados obtenidos en las locales parciales en Inglaterra. "Hay un cambio histórico en la política británica. El que tengo muy claro es que nuestros votantes nos apoyarán de manera incondicional", subrayó el líder populista.