La polémica por el Qatargate en el Parlamento Europeo podría quedarse corta. Al menos eso es lo que teme la Defensora del Pueblo Europeo, Emily O'Reilly, fruto del estallido de la trama de los presuntos sobornos de Qatar y Marruecos a eurodiputados. "Sospecho que pueden surgir nuevos casos, aunque tendremos que esperar y ver qué pasa; pero presumiblemente, la investigación que está llevando a cabo la policía de Bélgica y otros agentes hará que surjan más cosas", ha afirmado O'Reilly en una entrevista en la Agencia EFE.
La responsable de investigar las reclamaciones por malas prácticas de los órganos europeos critica que "si un país externo en la Unión Europea trata de influir en la Eurocámara, no tiene por qué darse de alta en el registro de transparencia y, obviamente, eso significa que las cosas se pueden hacer sin escrutinio público". Por todo ello, Emily O'Reilly sostiene que el Parlamento Europeo dispone de un "sistema muy débil" para poder controlar estos conflictos de intereses que ahora se han destapado y, por lo tanto, que hay un serio problema con la restitución de cuentas. De todos modos, con respecto a la trama que ahora ha estallado, la Defensora del Pueblo Europeo considera que las decisiones que ha adoptado la mesa del hemiciclo para dar respuesta, y que implican la paralización de los procesos legislativos relativos con Qatar o la prohibición de la entrada en la cámara de personas vinculadas al emirato, son adecuadas.
En todo caso, O'Reilly plantea medidas complementarias, como por ejemplo que el Europarlamento y la Comisión Europea se comprometan a impulsar un organismo de control ético independiente. "El Parlamento Europeo votó por una mayoría muy destacada la suspensión de la vicepresidenta Eva Kaili, pero nada cambiará de verdad hasta el día que la cámara vote, con esta misma mayoría, a favor de constituir este organismo independiente", ha señalado. De hecho, ha querido recordar que este era un compromiso de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, antes de ser elegida para estas responsabilidades. Emily O'Reilly insta, además, a las instituciones europeas a afianzar su liderazgo: "Tenemos 700 eurodiputados con todo tipo de perfiles y actitudes éticas diferentes, por eso, lo que nos hace falta es liderazgo. Si no viene desde arriba, no pasará. Si los líderes políticos del Parlamento Europeo, la Comisión y el Consejo no lo plantean como una prioridad, no pasará ni cambiará nada".
Más soluciones para evitar casos como el Qatargate
Con todo, la Defensora del Pueblo Europeo añade más recetas a fin de que no se repitan casos como el Qatargate en la Eurocámara. En este contexto, O'Reilly ve "imprescindible" que la Unión Europea "reconozca que muchos actores tratarán de influirla, o directamente corromperla, para ver dónde están sus debilidades y solucionarlas", dado que es un "actor global de peso en términos políticos, comerciales y de regulación". "De hecho, lo que sería sorprendente es que ningún estado intentara sobornar a gente del hemiciclo o del resto de la administración europea", afirma la responsable de la Defensa del Pueblo Europeo. Por lo tanto, el eje básico pasa por la "transparencia", según Emily O'Reilly, ya que, si no, "la Unión Europea estará dando munición a gente que es escéptica u hostil hacia el proyecto comunitario". "Tenemos que conseguir un sistema anticorrupción que funcione", ha concluido.