La guerra entre Israel e Irán llega a su décimo día con un cambio político de gran impacto en Teherán. Las autoridades iraníes han empezado a movilizar a la población para que jure lealtad a Mojtaba Khamenei, designado nuevo líder supremo después de la muerte de su padre, Ali Khamenei. Su elección consolida el control de la línea dura dentro del régimen y abre interrogantes sobre cómo afrontará una de las crisis más graves que ha vivido Irán en décadas.
Los principales centros de poder del país, incluida la Guardia Revolucionaria, han reaccionado con rapidez dando apoyo al nuevo líder. En un comunicado, el cuerpo militar ha afirmado que está dispuesto a “obedecer completamente y sacrificar la vida” por Khamenei. Analistas internacionales interpretan este apoyo como un intento de proyectar estabilidad en un momento de extrema tensión política y militar.
Mientras tanto, el conflicto ya tiene consecuencias más allá del campo de batalla. El precio del petróleo ha superado los 100 dólares por barril por primera vez desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, impulsado por el temor de que la guerra pueda alterar el suministro energético mundial.
Una guerra que entra en una nueva fase
Según fuentes del gobierno iraní, los ataques israelíes contra infraestructuras energéticas han empujado el conflicto hacia una “nueva fase”. Bombardeos contra depósitos de combustible e instalaciones petroleras han generado preocupación sobre posibles represalias contra infraestructuras energéticas de la región.
Israel ha confirmado nuevos ataques contra objetivos en Irán y también en el Líbano, mientras que Teherán asegura haber lanzado misiles en respuesta. Varios países del Golfo Pérsico han informado de drones interceptados y explosiones durante la noche.
En Baréin, al menos 32 personas han resultado heridas después de un ataque con drones que ha afectado una zona residencial. La compañía petrolera estatal del país también ha reconocido problemas en sus operaciones después de un incendio en un complejo industrial.
Impacto global y tensión en los mercados
Las repercusiones económicas del conflicto comienzan a hacerse notar a escala mundial. El Fondo Monetario Internacional ha advertido del riesgo de que la crisis energética provoque un repunte de la inflación global. Los mercados asiáticos han reaccionado con fuertes caídas, mientras los futuros del petróleo continúan al alza. Algunos gobiernos ya estudian medidas de emergencia: Corea del Sur, por ejemplo, prepara su primer límite al precio del combustible en casi treinta años.
Desde Estados Unidos, el presidente Donald Trump ha restado importancia al aumento de los precios de la energía, que ha calificado de “pequeño coste” ante el contexto de guerra. Sin embargo, sectores de la oposición han pedido utilizar la reserva estratégica de petróleo del país para estabilizar el mercado.
Incertidumbre y presión dentro de Irán
Mientras la situación militar evoluciona, la vida cotidiana en Irán también se ve afectada. En Teherán, muchos residentes se plantean abandonar la ciudad por miedo a una escalada de los bombardeos. Algunos testimonios aseguran que los ataques recientes contra depósitos de combustible han sido los más intensos desde el inicio de la guerra.
Al mismo tiempo, el gobierno ha convocado concentraciones en todo el país para que la población exprese públicamente su lealtad al nuevo líder supremo. Los encuentros, previstos para esta tarde, buscan reforzar la legitimidad de Mojtaba Khamenei en un momento de máxima presión internacional.
En paralelo, los Estados Unidos han ordenado la salida de personal diplomático no esencial de Arabia Saudita, una señal de la creciente preocupación por la seguridad en la región. Con los combates aún en marcha y sin perspectivas inmediatas de negociación, el conflicto entra en una etapa cada vez más incierta tanto para Oriente Próximo como para la economía mundial.
