Ni una semana ha pasado desde que Donald Trump lanzara un ataque conjunto con Israel contra Irán y ya vuelve la atención sobre el régimen castrista que gobierna Cuba desde la revolución de 1959. El gobierno de Estados Unidos estaría explorando maneras de presentar cargos criminales contra líderes del gobierno y del Partido Comunista de Cuba, justamente cuando el mandatario republicano renueva la presión contra la isla caribeña, que ha asegurado este viernes que "caerá pronto". El Departamento de Justicia estaría trabajando, en colaboración con otras agencias, para articular potenciales procesos penales relacionados con el narcotráfico, la inmigración o la violencia, según fuentes familiarizadas citadas por la cadena NBC, que indican que el esfuerzo lo estaría liderando la Oficina del Fiscal de EE. UU. en el Distrito Sur de Florida, que engloba la ciudad de Miami. "Los fiscales federales de todo el país trabajan cada día para conseguir justicia, la cual incluye esfuerzos para combatir el crimen transnacional", ha dicho un portavoz del Departamento en un comunicado.
Estados Unidos utilizó una estrategia similar para justificar el bombardeo en Caracas y otros lugares de Venezuela el pasado 3 de enero y la posterior captura del presidente Nicolás Maduro, que está encarcelado en Nueva York a la espera de un juicio por cargos de narcotráfico y posesión ilegal de armas. Aquella acción del ejército estadounidense en Venezuela terminó con el reconocimiento de la vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, al frente de un gobierno interino bajo la tutela y con la aprobación del mismo Donald Trump. Al sur de Florida, y concretamente en la ciudad de Miami, es donde vive la mayor parte de la diáspora cubana en Estados Unidos y esperan que, después del éxito de la operación contra Maduro, Washington acuse al expresidente cubano Raúl Castro por el asesinato en 1996 de cuatro pilotos del grupo Hermanos al Rescate que auxiliaban a huidos de la isla. Miembros del Congreso de EE. UU. escribieron a Trump el mes de febrero pidiéndole que el Departamento de Justicia considerara la imputación de Castro por su rol en este hecho, en el cual murieron cuatro cubanoestadounidenses. En el grupo de trabajo para impulsar los cargos criminales también habría miembros del Departamento del Tesoro, del FBI y la Administración de Control de Drogas (DEA), según indican fuentes a The Wall Street Journal.
Cuba es el siguiente
También se estaría consultando al Departamento de Estado que dirige el cubanoestadounidense Marco Rubio, uno de los principales impulsores del cambio de régimen en el país caribeño y muy crítico de la administración cubana que dirige Miguel Díaz-Canel, sucesor de los hermanos Fidel y Raúl Castro, en el poder durante más de 70 años. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha insistido este viernes que Cuba sería el próximo objetivo de su administración después de una "exitosa" campaña contra el régimen de la República Islámica en Teherán. "Tienen muchas ganas de llegar a un acuerdo. (...) Veremos cómo sale. Ahora mismo estamos muy centrados en esto", ha dicho a la CNN. En aquella misma entrevista con la presentadora Dana Bash, Trump ha afirmado que "caerá bastante pronto" y que ha puesto a Marco Rubio a trabajar en esto, pero que "primero nos enfocaremos en Irán". Durante las últimas semanas, medios norteamericanos han informado sobre contactos entre Rubio y un nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, enfocados en posibles y futuras reformas económicas graduales en la isla y una retirada escalonada de las sanciones de Washington.
