Hay muchas preguntas en el aire después de la confirmación de la muerte de Alí Jamenei, el líder supremo que gobernaba Irán desde hacía 37 años. Algunas de ellas son quién manda ahora en Irán, quién puede ser su sucesor y si las muertes de algunos de los miembros de las cúpulas de poder pueden hacer tambalear el régimen. Pero de entrada, se debería entender cómo funciona la estructura de este régimen para empezar a tener respuestas. Esta estructura es una teocracia híbrida que combina elementos religiosos y republicanos, diseñada para que los ayatolás chiitas (la parte religiosa), que encabeza el líder supremo —la figura que encarnaba Jamenei—, sea quien mande en realidad, por encima de todos los demás. El líder supremo tiene la última palabra en todo, mientras que el presidente y el Parlamento son figuras democráticas limitadas, y la Guardia Revolucionaria actúa como su brazo armado leal. Sin Jamenei, pues, la teocracia pierde a su figura unificadora, pero los mecanismos estructurales, fuertemente arraigados, garantizan que el régimen continúe.  Lo que marca, sin embargo, la muerte de Jamenei, a quien Trump ha definido como “una de las personas más malvadas de la historia”, es el fin de una era.

Arafi, nueva figura fuerte del consejo interino

En los ataques del sábado sobre Teherán cayó el comandante en jefe de este cuerpo, Mohammad Pakpour, pero ya tiene un nuevo sustituto, Ahmad Vahidi, según se ha confirmado hoy. La Asamblea de discernimiento de Conveniencia del Sistema (Majma’ Tashkhis Maslahat Nezâm, o ADCS), un órgano consultivo clave dentro de la estructura teocrática de Irán, creado en 1988 por el ayatolá Jomeini para resolver disputas institucionales y supervisar la sucesión a través de la Asamblea de Expertos, ha anunciado que el nuevo órgano de dirección del país estará formado por tres miembros: el presidente Masoud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial, Gholamhossein Mohseni Eje, y el ayatolá Alireza Arafi, de 66 años, que ha sido designado como miembro clave de este consejo que asumirá la dirección de Irán de manera interina.

¿Cómo se elegirá al nuevo líder supremo?

Ahora se abrirá un proceso de sucesión para nombrar al próximo líder supremo que puede ser lento y enrevesado.  El Líder Supremo es la máxima autoridad religiosa, política y militar, con un cargo vitalicio. Controla las Fuerzas Armadas, la Guardia Revolucionaria, los servicios de inteligencia y la política exterior, y nombra figuras clave como los responsables de la justicia y de los medios estatales. También supervisa el Consejo de Guardianes, que puede vetar leyes y candidatos electorales si no se ajustan al islam chiita. Alí Jamenei fue un líder supremo autoritario y pragmático, que gobernó Irán con mano de hierro, concentrando todo el poder absoluto por encima de la Constitución. Combinó la rigidez ideológica chiita con una astucia estratégica; no le tembló la mano a la hora de reprimir las protestas masivas, como las de 1998, 2009,  2022 y del pasado enero, a través de la Guardia Revolucionaria, y como jefe de Estado, de las Fuerzas Armadas, de la justicia, de los medios y de la política exterior. Controlaba también los procesos electorales a través del Consejo de Guardianes, que podía vetar candidatos reformistas, y emitía decretos en materia económica, nuclear y de defensa. Su mandato, el más largo en Oriente Próximo, priorizó la disuasión militar —con misiles, drones y aliados regionales como Hezbol·là— y una línea de resistencia antioccidental, pero a la vez contribuyó al aislamiento económico de Irán.

¿Quién puede suceder a Jamenei?

El proceso de sucesión del líder supremo es un proceso opaco que es elegido y supervisado por la Asamblea de Expertos, formada por 88 clérigos elegidos. No hay un sucesor designado oficialmente, pero de momento, habrá este consejo de liderazgo interino que será el encargado de asumir temporalmente los deberes del líder supremo de Irán. El ayatolá Alireza Arafi, designado hoy como miembro religioso de este consejo, es uno de los favoritos. Arafi es un clérigo de línea dura, dirige seminarios religiosos en Irán y es miembro del Consejo de Guardianes. Representa el ala doctrinal conservadora con credenciales religiosas sólidas. Es uno de los hombres de clérigos conservadores y figuras próximas al régimen suenan como principales candidatos.

Entre ellos también figura su hijo Mojtaba Jamenei, segundo hijo del líder difunto (56 años), con una gran influencia en el ámbito de la seguridad y las finanzas del régimen, y con el apoyo de la Guardia Revolucionaria (IRGC). A pesar de no tener un alto rango clerical público, es un nombre que suena por su poder en la sombra. Pero el mismo Alí Jamenei se opuso firmemente a que el cargo fuera hereditario y rechazó repetidamente la idea de que su hijo lo sucediera para evitar cualquier percepción de monarquía dinástica, similar a la del sha derrocado en 1970. 

Hassan Khomeini (o Hassan Jomeini) es nieto del fundador de la República Islámica, Ruhollah Khomeini. Tiene legitimidad histórica y es percibido como una figura moderada, con apoyo del sector reformista, pero con poca influencia en el ámbito militar. Gholam-Hossein Mohseni-Eje’, que también forma parte del triunvirato del consejo interino, es un político conservador iraní, jurista islámico y fiscal que desde julio de 2021 ejerce como presidente del Tribunal Supremo de Irán (Jefe de la Justicia). Antes fue ministro de Inteligencia (2005-2009), donde supervisó detenciones masivas y torturas durante las protestas del Movimiento Verde postelectoral de 2009.

Sadeq Amoli Larijani es ex jefe del poder judicial y presidente del Consejo de Discernimiento; clérigo de línea dura con sanciones internacionales por vulneraciones de los derechos humanos. Y finalmente, Alí Larijani, expresidente del Parlamento, y ex comandante de la Guardia Revolucionaria, de perfil pragmático pero con limitaciones por el hecho de no ser un clérigo de máximo rango. Actualmente, es secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, y uno de los hombres de más confianza del ayatolá asesinado, que le encargó la gestión de la seguridad interna, en detrimento del presidente Masoud Pezeshkian, y fue responsable de la represión contra los manifestantes.  Y muchos ven a este hombre de 67 años como un posible Delcy de Irán, una figura que podría actuar como gestor de continuidad del régimen.

La Guardia Revolucionaria

La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) es una fuerza paralela al ejército regular, con entre 150.000 y 190.000 miembros, orientada a la seguridad interna, la defensa de la Revolución Islámica y las operaciones exteriores a través de su rama Quds. Depende directamente del líder supremo, y no del presidente, y tiene un enorme poder económico y político, reprimiendo la disidencia mediante sus milicias Basij. Con la muerte este sábado de Mohammad Pakpour durante los ataques en Teherán, ha sido nombrado como sucesor el general Ahmad Vahidi. Según informa la agencia Reuters, Vahidi ejerció como ministro de Defensa de Irán y posteriormente como ministro del Interior hasta el accidente de helicóptero que causó la muerte del presidente Ebrahim Raisi en 2024. Desde noviembre de 2025 ocupa el cargo de subjefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas iraníes. Anteriormente, Vahidi dirigió la Fuerza Quds de la Guardia Revolucionaria y es sospechoso de haber participado en la planificación del atentado con bomba contra la AMIA en Buenos Aires en 1994, en el que murieron 85 personas. Está reclamado por la Interpol y, en abril de 2024, Argentina reiteró su solicitud de orden de detención contra él.

El gobierno civil: la llamada de Pezeshkian

El presidente, cargo que actualmente ostenta Masoud Pezeshkian, y el Parlamento se eligen cada cuatro años, pero están subordinados. El presidente gestiona la administración cotidiana, la economía y la política interior, aunque debe someterse al líder en cuestiones clave como la seguridad. El Consejo de Guardianes, controlado por el Líder, filtra candidatos y puede vetar leyes. Pezeshkian, que también forma parte del consejo interino, ha hecho un llamamiento a vengar el asesinato de Jamenei, y ha dicho que “es una declaración de guerra contra los musulmanes”. En un mensaje televisado, el presidente ha asegurado que “el asesinato de la máxima autoridad política de la República Islámica de Irán y de un destacado líder del chiismo en todo el mundo… es percibido como una declaración abierta de guerra contra los musulmanes, y particularmente contra los chiitas, en todo el mundo”. Pezeshkian era uno de los objetivos de los ataques de este sábado.

Foto principal: El nuevo consejo interino está formado, de izquierda a derecha, por el jefe del poder judicial, Gholamhossein Mohseni Eje; el aiatolá Alireza Arafi y el presidente Masoud Pezeshkian.