Colombia afronta este domingo una segunda vuelta presidencial marcada por la polarización y con dos opciones antagónicas sobre la mesa: la continuidad del proyecto político impulsado por el actual presidente, Gustavo Petro, representada por el candidato de izquierdas Iván Cepeda, o un giro hacia posiciones alineadas con el trumpismo de la mano del ultraderechista Abelardo De la Espriella. La campaña ha sido una de las más duras y crispadas que se recuerdan en el país latinoamericano, con una confrontación constante entre los dos aspirantes y con la irrupción del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que ha expresado públicamente su "apoyo y fuerza total" a De la Espriella. Sea cual sea el vencedor, el futuro presidente deberá gobernar en un escenario político fragmentado, con un Congreso sin mayorías claras que le obligará a buscar alianzas y negociar para sacar adelante su programa durante el mandato 2026-2030.
Los dos candidatos llegan a la cita decisiva después de una primera vuelta muy ajustada celebrada el 31 de mayo. De la Espriella, candidato del movimiento Defensores de la Patria, se impuso con 10,3 millones de votos, el 43,78% del total, mientras que Cepeda, aspirante del Pacto Histórico, quedó en segunda posición con 9,7 millones de papeletas, equivalentes al 40,98%. Desde entonces, la campaña se ha endurecido todavía más, con una escalada de reproches, acusaciones y descalificaciones personales. El ultraderechista ha calificado reiteradamente a su adversario de "bandido, colaborador de delincuentes", "narcoterrorista" y "heredero de las FARC", mientras que Cepeda lo ha definido como un "fascista mafioso", "defensor de narcotraficantes, paramilitares y estafadores" y "traidor de la patria". El candidato de la izquierda ha ido un paso más allá y ha anunciado acciones judiciales contra De la Espriella por presuntos vínculos con grupos paramilitares, además de acusarlo de haber participado, a través de su despacho de abogados, en el supuesto "robo" de recursos destinados al sistema de salud.
La campaña tampoco ha estado exenta de tropiezos para Cepeda, que hasta la primera vuelta aparecía como el gran favorito, pero que ha visto cómo las encuestas para el duelo definitivo le eran menos favorables. Varios analistas atribuyen este desgaste a una campaña considerada excesivamente previsible, centrada en las reivindicaciones tradicionales de la izquierda y en intervenciones que han conectado poco con una parte del electorado. A esto se añadió la polémica generada cuando el candidato del Pacto Histórico cuestionó los resultados de la primera vuelta, una posición de la que se desdijo una semana después al aceptar el escrutinio y abandonar la idea de impulsar una asamblea constituyente.
Por el contrario, De la Espriella ha afrontado la campaña con una estrategia muy diferente. El abogado, conocido por sus seguidores como "el Tigre" y sin experiencia previa en política, ha apostado por un estilo más informal y festivo que le ha permitido ganar visibilidad en las redes sociales y, según varios análisis, atraer a una parte de la clase media que resultó decisiva en el ascenso de Petro a la presidencia hace cuatro años. Sin embargo, su candidatura ha estado rodeada de controversia por el uso recurrente de la camiseta de la selección colombiana de fútbol y de otros símbolos nacionales, elementos centrales de su relato político. Los intentos de la campaña de Cepeda de limitar su uso por la vía judicial no prosperaron y las restricciones acabaron suspendidas, lo que permitió a De la Espriella y a sus simpatizantes seguir utilizando estos emblemas durante la recta final de la carrera electoral.
Continuidad o trumpismo
La pugna electoral también ha estado marcada por la intervención, directa o indirecta, de dos actores que no figuran en la papeleta: Petro y Trump. A pesar de negar una implicación formal en la campaña, el actual presidente de Colombia ha expresado reiteradamente su apoyo a la continuidad de un gobierno de izquierdas a través de discursos y mensajes en las redes sociales, e incluso llegó a cuestionar los resultados de la primera vuelta, una actitud que varios observadores consideran que acabó perjudicando a Cepeda. En el otro extremo, Trump prometió el pasado 10 de junio que Colombia tendría "el apoyo y la fuerza total" de Estados Unidos en caso de victoria de De la Espriella, que se ha declarado admirador del republicano. Las palabras del presidente estadounidense provocaron una respuesta inmediata de Petro, que le pidió que "no intervenga" en una decisión que corresponde exclusivamente al "pueblo de Colombia", mientras que un grupo de congresistas demócratas también criticó lo que consideraron un intento de "incidir directamente en los resultados electorales" del país sudamericano.
