Chipre ha vetado las sanciones de la Unión Europea contra el régimen bielorruso de Alexandr Lukaixenko hasta que el bloque europeo haga lo mismo con Turquía por la disputa del gas en Mediterráneo. Los ministros de exteriores de la UE tenían sobre la mesa este lunes una lista de sanciones que incluía a Lukashenko y a unos cuarenta a los cargos de su gobierno, pero Chipre se ha negado a aprobarla si no se aplican también sanciones contra Ankara.

"No es un obstáculo de fondo sobre la situación en Bielorrusia", ha puntualizado la ministra española de Exteriores, Arancha González Laya. Los líderes europeos intentarán superar este bloqueo en la cumbre del jueves.

Los 27 acordaron en agosto aplicar represalias por la "represión" en Bielorrusia y hace un mes que trabajan en una lista negra de responsables que verán congelados sus bienes y no podrán entrar en la UE una vez se ratifique.

La UE no reconoce las elecciones del 9 de agosto en Bielorrusia, ya que considera que "no fueron ni libres ni justas" y ha condenado reiteradamente la "violencia" de las autoridades bielorrusas ante las protestas "pacíficas" de la ciudadanía. Los 27 reclaman una "transición democrática pacífica" en el país.

El conflicto entre Chipre y Turquía

Turquía y Chipre llevan ya más de medio siglo inmersos en un conflicto que tiene como cuestión de trasfondo el control y la soberanía de la isla. En 1974 Turquía invadió media isla después de que un golpe de Estado intentara anexionarla a Grecia. A principios del nuevo siglo, las disputas se incrementaron a raíz del descubrimiento de varios yacimientos de hidrocarburos en el mar de Israel y, concretamente también en el sur de la isla.

Turquía, que ha fracasado en el intento de encontrar hidrocarburos en el norte de la isla, quiere que los beneficios del gas se repartan en todos los países de la zona. El gobierno chipriota pide, a cambio, un acuerdo de reunificación de la isla, el cual no parece que se pueda conseguir a corto plazo.

Estas prospecciones que realiza el régimen de Recep Tayyip Erdoğan son consideradas ilegales por parte de la UE, ya que es en aguas de soberanía o se solapan con zonas económicas exclusivas de Grecia y Chipre.

La bofetada de Chipre a la UE

Ahora, con las sanciones al régimen bielorruso, Chipre ha visto su oportunidad de destapar la doble vara de la UE, que siempre se ha mostrado mucho menos contundente con países con los cuales quiere evitar problemas. Turquía es un ejemplo claro, España es el otro. El primero, a causa de los tratados que hasta ahora bloqueaban la llegada de miles de inmigrantes y refugiados al viejo continente. El segundo, por el hecho de ser una de las economías más importantes de la Unión.

Imagen principal: El presidente de Chipre, Nicos Anastasiades | Efe

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