Stephen Colbert, una de las caras más influyentes de la televisión estadounidense de los últimos años, se quedará sin programa después de que la cadena CBS anunciara la cancelación de The Late Show, el espacio nocturno más visto de los Estados Unidos. Oficialmente, la empresa argumenta motivos económicos y la crisis del formato televisivo tradicional, pero la decisión ha abierto un intenso debate político y mediático porque llega después de años de enfrentamiento público entre el presentador y Donald Trump.
La noticia ha tenido un impacto enorme en los Estados Unidos porque Colbert no es solo un humorista televisivo. Durante la última década se ha convertido en una de las principales voces satíricas contra el trumpismo, utilizando cada noche su programa para ironizar sobre el expresidente republicano y la polarización política del país. El mismo Trump, de hecho, no escondió su satisfacción después de conocer la cancelación. "Me encanta que hayan despedido a Colbert", escribió en su red social, Truth Social, donde hacía tiempo que reclamaba públicamente el final del programa.
¿Decisión puramente financiera?
La CBS asegura que la decisión es "puramente financiera" y defiende que no tiene relación con el contenido editorial del programa ni con las críticas políticas de su presentador. Según la cadena, mantener un espacio en directo cada noche es cada vez más caro en un momento en que la audiencia televisiva tradicional continúa cayendo ante el auge de YouTube, los podcasts y las plataformas de streaming. El modelo clásico de los late night shows, muy vinculado a la actualidad inmediata, también tiene menos recorrido digital porque gran parte del contenido queda desfasado pocas horas después de la emisión.
Sin embargo, muchos analistas cuestionan que los motivos sean exclusivamente económicos. La polémica se ha intensificado porque Colbert había criticado recientemente una operación empresarial de su compañía matriz que necesitaba el visto bueno de la administración Trump. Para sectores demócratas y parte del mundo mediático, la cancelación simboliza la presión creciente de la política sobre los grandes medios de comunicación estadounidenses.
Líder de audiencia en EE. UU.
El caso es especialmente sensible porque The Late Show sigue siendo líder de audiencia en las noches de Estados Unidos, con cerca de tres millones de espectadores diarios. Además, Colbert mantiene una presencia muy potente en las redes sociales: acumula millones de seguidores entre YouTube, Instagram, TikTok y X, y los clips del programa registran cientos de miles de visualizaciones cada día. Esto ha convertido al presentador en una figura global mucho más allá de la televisión convencional.
También hay otro factor que preocupa a las cadenas: cada vez cuesta más conseguir grandes invitados. Muchas celebridades prefieren formatos más controlados, como pódcasts o entrevistas grabadas por internet, donde pueden evitar preguntas incómodas y reducir el riesgo de momentos virales no deseados. El directo y la sátira política, precisamente dos de las marcas de Colbert, son hoy un reto para artistas y representantes.
A pesar de la tormenta política generada después del anuncio, Colbert ha mantenido públicamente un tono conciliador con la cadena y ha prometido continuar al frente del programa hasta la última emisión prevista en mayo de 2026. Pero el debate ya va mucho más allá de un programa de humor: para muchos norteamericanos, su salida representa un nuevo episodio de la batalla cultural y mediática que vive el país bajo la sombra permanente de Donald Trump.