“Fidelidad absoluta a la tradición”. Así es como se define La Güerita Mexicana y es precisamente eso lo que encontramos nada más entrar por la puerta, en el número 53 de la calle de Manso, en el barrio de Sant Antoni y a escasos metros del mercado homónimo. Siete años después de instalarse en Barcelona, el restaurante de la chef mexicana Almudena Olvera Ocejo se ha reinventado en cuanto a estética, pero el menú sigue poniendo de manifiesto su convicción original: ofrecer a los comensales recetas mexicanas auténticas, de las de toda la vida, sin caer en platos versionados ni cocina fusión; cocina tradicional sin filtros.
El espacio donde todo esto se cuece para presentárselos a los invitados se despliega con colores vivos y vibrantes —en las paredes, en las mesas, en la vajilla— con la Virgencita del Taco presidiendo la estancia. “Virgencita de mi vida, Virgencita de mi amor, que nunca falten en mi vida unos tacos al pastor”, reza el mural. Y las plegarias a La Güerita Mexicana se ven respondidas, ya que el local de la chef Olvera fue el primero en traer a la Ciudad Condal unos tacos al pastor como Dios manda, al más puro estilo tradicional, consolidándose como uno de los pilares del restaurante y su plato más reconocido a lo largo de estos siete años.

Los fines de semana, además, La Güerita Mexicana también pone en escena, cada fin de semana, desde las once de la mañana hasta la una del mediodía, un tipo de esmorzar de forquilla a la mexicana con platos contundentes y llenos de sabor que, una vez más, dan testimonio de la tradición de México.
Desayuno de tenedor a la mexicana
Entre las diferentes opciones de comida encontramos huevos rancheros (tortillas con huevos fritos, salsa ranchera de tomate, cebolla y cilantro) acompañados de frijoles refritos; bomba con frijoles y queso, que consiste en un pan dulce, conocido como concha, relleno de frijoles y queso gratinado; o las míticas quesadillas.

Las enchiladas se sirven con pollo desmenuzado o huevos, crema agria, aguacate, queso gratinado y una salsa a elegir —dependiendo del grado de picante— y los chilaquiles tienen opción de media ración o ración entera, así como la variante de torta, es decir, rellenando pan telera, uno de los panes más típicos de la cocina mexicana, igual que el pan dulce, ideal para mojar en chocolate caliente o en café de olla, un delicioso café infusionado con canela, clavo, anís, piel de naranja y panela, que se sirve en una pequeña jarra de arcilla.


En definitiva, un menú de fin de semana que reconforta, que hace que empecemos el día con avidez y con la alegría de haber disfrutado de una buena comida en compañía.