En Mataró, en el corazón del centro, hay un tesoro gastronómico que combina historia y producto de calidad: Casa Parera. Situada en una casa obra de Josep Puig i Cadafalch, esta joya arquitectónica respira tradición y cuidado por los detalles, con un interior que conserva el alma del edificio y a la vez ofrece un ambiente cálido y elegante. Aquí, el servicio impecable y el trato cercano del personal hacen que cualquier comida se convierta en una experiencia memorable, no solo en nuestra mesa; solo hay que mirar las caras de satisfacción de los otros comensales.
Empezamos con unas gildas y, recomendados por el sumiller, un vino tinto de Clos es Vents, una de aquellas apuestas seguras del panorama catalán. Un vino con cuerpo, pero equilibrado. Por su parte, la gilda ya marca el nivel: boquerón y anchoa —el matrimonio perfecto— con alcachofa confitada y pimiento escalivado. Una combinación llena de matices, con el punto salino del pescado, la dulzura vegetal del pimiento y la suavidad de la alcachofa. Se tiene que comer en dos bocados y es de aquellas que te hacen decir: “empezamos bien”.

Seguimos con un pan redondo al Josper con mantequilla ahumada, sal gruesa y un chorrito de AOVE. El pan es delicioso y casi adictivo; crujiente por fuera, esponjoso por dentro, perfecto para acompañar la rubia gallega curada, una carne de vaca madurada con sal y especias, cortada finísima como si fuera un jamón. La intensidad y la complejidad de la carne son simplemente espectaculares.
El chicharrón de Cádiz llega con cítricos y pan crujiente. Este torrezno de calidad superior tiene menos grasa que el habitual, es extremadamente crujiente y a la vez muy tierno. La mayonesa de kimchi aporta un toque picante y fermentado que transforma el plato en un juego de sabores único, con contrastes que sorprenden y enganchan.

Platos delicados con sabores redondos
La stracciatella con berenjena a la brasa, avellana garrapiñada, tomate confitado y miel de caña es pura perfección. Cada cucharada ofrece cremosidad, dulzor y un toque tostado del fruto seco que combina de manera impecable con la berenjena ahumada y el tomate confitado. Por cierto, el pan que os ha sobrado (aunque dudo que así sea) es ideal para mojar y no dejar ni una gota de stracciatella.
Llegan unas alcachofas confitadas con romesco y daditos de jamón; son tiernas y sabrosas, y no nos podemos olvidar del brioche de Ca l’Uñó con carrillera ibérica guisada, shiitakes, mayonesa, piparras y estragón. El brioche, que lo van a buscar a la pastelería l’Uñó, es esponjoso, poco dulce y ligero, sirviendo de cama perfecta a la carrillera ibérica y las setas. Solo hay que verlo; el aspecto ya indica que es de pastelería y no industrial, tiene ese color tostadito que solo encontramos en las pastelerías de calidad.

Setas y postres para cerrar la comida
El plato de colmenillas con crema suave y demi-glace es una auténtica delicadeza. Esta seta de temporada es preciada y difícil de encontrar; su textura carnosa y aromática hace que sea un verdadero lujo probarla, especialmente para amantes de las setas como yo.
Y todavía hay espacio para el postre: un flan de nata con caramelo tostado. El flan es de categoría, y es que hay que decir que últimamente me estoy zampando unos flanes exquisitos. ¡Que no pasen de moda, por favor!
Casa Parera es un lugar donde la cocina catalana y de proximidad se muestra en toda su esencia, con platos sencillos pero perfectamente ejecutados, en un espacio cargado de historia y buen gusto. Volveré seguro: cada plato que he probado me deja con ganas de descubrir el resto de la carta y repetir esta experiencia única en el centro de Mataró.