La libèl·lula es uno de los insectos más fáciles de reconocer cuando llega el calor. Sus alas transparentes, el cuerpo alargado y los movimientos rápidos alrededor de ríos, estanques y otras zonas húmedas forman parte del paisaje de muchos lugares de los Països Catalans. ¿Pero sabías que en catalán tiene muchos nombres diferentes?
La forma 'libèl·lula' es la más conocida, pero no la única
La forma libèl·lula es probablemente la más conocida y la que se utiliza habitualmente para referirse a estos insectos. Sin embargo, el catalán dispone de una gran riqueza de nombres tradicionales. El TERMCAT recoge diversas denominaciones para el insecto del orden de los odonatos, entre las que se encuentran espiadimonis, cavall de serp, damisel·la, parot y pixaví.
Una de las palabras más curiosas es espiadimonis. Es una denominación muy arraigada en catalán y, en lengua general, se puede utilizar para referirse de manera genérica a los odonatos. El nombre también aparece en obras especializadas y en materiales de divulgación sobre la fauna catalana. También existe damisel·la, un término especialmente interesante. De hecho, el TERMCAT señala que, en lenguaje especializado, algunas de estas denominaciones tradicionales se utilizan para identificar grupos o géneros concretos.
Otro nombre es cavall de serp, una denominación menos habitual actualmente, pero que forma parte de este patrimonio léxico. También encontramos cavallet del diable, una expresión recogida como sinónima en repertorios lingüísticos catalanes.
El catalán es una lengua con una gran diversidad
Y aún hay más. Palabras como parot, pixaví o parecabotes aparecen en repertorios de sinónimos y diccionarios. En el caso de parot, el Diccionari català-valencià-balear documenta el uso de la palabra en el País Valencià para designar diversas libélulas e incluso recoge la forma diminutiva parotet.
Esta variedad de nombres tiene una explicación: el catalán es una lengua con una gran diversidad dialectal y territorial. Durante generaciones, las comunidades han creado nombres propios para describir los animales que formaban parte de su entorno cotidiano. Por eso, una misma especie puede recibir denominaciones diferentes según el territorio.
Ahora bien, hay que hacer una precisión. Desde el punto de vista científico, no todos estos nombres son estrictamente equivalentes en todos los contextos. El TERMCAT explica que, en lenguaje especializado, libèl·lula se aplica especialmente a los anisópteros. Mientras que espiadimonis, cavall de serp y damisel·la se utilizan especialmente para los zigópteros.
Por lo tanto, si este verano ves uno de estos insectos volando cerca del agua, puedes llamarlo libélula, espiadimonis, damisel·la, parot o pixaví, entre otros nombres. Una pequeña muestra de la riqueza y la variedad del catalán.
