Durante años, la sentadilla ha sido el ejercicio más recomendado para trabajar el tren inferior. Es completa, exigente y funciona. Sin embargo, cada vez más entrenadores coinciden en algo importante, ya que no es la mejor opción si el objetivo es aislar y desarrollar al máximo el glúteo.
La realidad es que existe un ejercicio mucho más específico, más sencillo de ejecutar y con mejores resultados a nivel estético. Se trata del puente KAS, una variante que está ganando protagonismo precisamente por su eficacia.
El ejercicio que aísla mejor el glúteo
Y es que la diferencia clave está en el enfoque muscular. La sentadilla es un ejercicio dominante de rodilla, lo que significa que los cuádriceps suelen asumir gran parte del trabajo, además de implicar la zona lumbar para estabilizar el movimiento. En cambio, el puente KAS es un ejercicio dominante de cadera. Esto reduce al mínimo la participación de los cuádriceps y centra casi todo el esfuerzo en el glúteo mayor.

De este modo, el estímulo es mucho más directo. El músculo trabaja justo donde interesa, sin repartir la carga entre varios grupos musculares como ocurre con la sentadilla. Además, en la sentadilla, el glúteo trabaja más cuando está estirado, en la parte baja del movimiento. En el puente KAS, la máxima tensión se produce cuando el glúteo está completamente contraído, en la parte alta. Y es ahí donde se alcanza uno de los puntos de mayor activación muscular, algo clave para el crecimiento.
Menos fatiga y más control sobre el resultado
Otro de los grandes beneficios del puente KAS es la fatiga. La sentadilla genera un desgaste elevado en todo el cuerpo, lo que limita la frecuencia con la que se puede entrenar. El puente KAS, en cambio, tiene un rango de movimiento más corto y no carga directamente la columna. Esto permite entrenar el glúteo con más frecuencia y sin sobrecargar otras zonas.
Además, hay un factor que muchos buscan. Controlar el crecimiento. La sentadilla hace que las piernas crezcan en conjunto, incluyendo cuádriceps y aductores. El puente KAS permite centrar el trabajo en el glúteo sin desarrollar en exceso los muslos, algo especialmente interesante para quienes buscan un resultado más estético. Así pues, la sentadilla sigue siendo útil, pero no es la más eficaz para este objetivo concreto. Si lo que buscas es desarrollar el glúteo de forma directa, el puente KAS se posiciona como una alternativa más precisa y efectiva.