El modo ECO del lavavajillas se ha convertido en uno de los programas más usados en casa porque promete gastar menos agua y menos energía. Sobre el papel, parece la opción más lógica para el día a día, especialmente si el electrodoméstico se utiliza con frecuencia. Sin embargo, los técnicos de lavavajillas advierten de un problema cada vez más habitual como lo es usar siempre este programa puede acabar favoreciendo averías si no se combina con otros ciclos de limpieza más intensos.
La clave está en cómo funciona. El programa ECO suele lavar durante más tiempo, pero a temperaturas más bajas. Eso permite reducir el consumo eléctrico, aunque también puede dejar más restos de grasa, detergente y suciedad en determinadas zonas internas del aparato. Filtros, conductos, brazos aspersores y juntas pueden ir acumulando residuos si nunca se hace un lavado más caliente.
El ahorro no siempre sale gratis
El error está en pensar que el modo ECO sirve para todo. Si los platos tienen poca suciedad, puede ser una opción muy útil. Pero cuando hay restos grasos, salsas, comida pegada o cargas muy llenas, la temperatura más baja puede no ser suficiente para arrastrarlo todo correctamente. El resultado no siempre se ve en el primer lavado, pero se acumula con el tiempo.
Ahí es donde aparecen los problemas. Malos olores, vajilla que sale con restos, filtros más sucios, desagües lentos o sensación de que el lavavajillas “ya no limpia como antes”. Muchas veces no se trata de que el electrodoméstico esté viejo, sino de que ha trabajado durante meses con ciclos demasiado suaves para la suciedad que tenía que eliminar.
Conviene alternar programas
Los técnicos no recomiendan dejar de usar el modo ECO. Lo importante es no convertirlo en el único programa. Alternarlo de vez en cuando con un ciclo más caliente ayuda a limpiar el interior del lavavajillas, disolver grasa acumulada y mantener mejor los conductos. También conviene revisar el filtro, no cargar mal los platos y usar la dosis adecuada de detergente.
El programa ECO puede ahorrar energía, pero necesita un uso inteligente. Si se utiliza siempre, incluso con vajilla muy sucia, el supuesto ahorro puede acabar convertido en una reparación. Por eso la recomendación es sencilla y se pide usarlo cuando toca, pero no para todo. Un lavavajillas también necesita lavados más potentes para mantenerse limpio por dentro y seguir funcionando bien durante más años.
