Las palabras de Joan Manuel Serrat explican con una claridad poco habitual una de las decisiones más importantes de su carrera, como lo fue su retirada de los escenarios. Lejos de responder a problemas de salud o a un desgaste físico propio de la edad, el propio artista ha dejado claro que fue una elección meditada y, sobre todo, anticipada.

“Antes de que te echen, vete”, resumió, en una frase que refleja tanto su filosofía personal como su manera de entender la trayectoria artística. Serrat no quiso esperar a que el público o la industria marcaran el final, sino que prefirió decidirlo por sí mismo, en un momento en el que todavía se sentía bien.

Una decisión consciente, no forzada

El cantautor fue tajante al explicar que su retirada no tuvo nada que ver con problemas de salud. “Me sentía bien, no tenía ninguna enfermedad”, señaló, desmontando cualquier especulación sobre un posible adiós obligado a los escenarios.

Joan Manuel Serrat Gtres (2)

Sin embargo, sí que reconoció que hay factores que van más allá de lo físico. Organizar una gira implica un nivel de exigencia alto, tanto a nivel logístico como personal, y Serrat no estaba dispuesto a asumir ese sacrificio en esta etapa de su vida. La decisión, por tanto, fue más estratégica que emocional. Prefirió cerrar su carrera en plenitud antes que alargarla hasta que las circunstancias le obligaran a parar.

Una reflexión sobre el paso del tiempo

Serrat también dejó una reflexión más amplia sobre cómo la sociedad trata a las personas mayores. “Al llegar a los 80 años, esta sociedad ingrata tiene una cierta tendencia a no solamente permitir que uno se jubile, sino a jubilarlo obligatoriamente”, afirmó. Con estas palabras, el artista pone el foco en una realidad que va más allá de la música: la presión social que empuja a retirarse a partir de cierta edad, independientemente de las capacidades reales de cada persona.

Aun así, en su caso, la decisión está tomada y no hay marcha atrás. No contempla volver a los escenarios, porque entiende que hacerlo implicaría asumir un nivel de exigencia que ya no encaja con su momento vital. Así pues, Serrat ha cerrado su etapa artística con una idea clara: irse a tiempo, por decisión propia y sin esperar a que otros decidan por él. Una despedida coherente con su trayectoria y con su forma de entender la vida.