Catalunya ha abierto puertas a la 61.ª edición de la Bienal de Arte de Venecia con Paper Tears, la instalación creada por Clàudia Pagès y seleccionada por el Institut Ramon Llull para representar al país en la gran cita internacional de arte contemporáneo. El proyecto, inaugurado este jueves en los Docks Cantieri Cucchini de San Pietro di Castello, combina luces led, láseres, drones, sonido, imagen y dramaturgia en una propuesta inmersiva que utiliza el agua como hilo conductor para revisitar cinco siglos de historia. A través de esta “filigrana” escénica y visual, la obra pone el foco en los boicots, las limpiezas étnicas y las continuidades entre las estructuras de poder del pasado y del presente. La instalación se podrá visitar hasta el 22 de noviembre.
Pagès ha explicado en declaraciones a la ACN que las marcas de agua tienen una naturaleza especialmente sugerente porque, a diferencia de los textos legales o de los documentos escritos, “existen en negación” y solo se hacen visibles cuando se sitúan a contraluz. Esta idea es precisamente el centro conceptual de Paper Tears, que parte de un archivo de filigranas conservado en el Museu Molí Paperer de Capellades. El artista ha seleccionado marcas de agua del siglo XV que son proyectadas mediante cuatro láseres dentro del espacio expositivo. La instalación se completa con diversas pantallas LED fijadas magnéticamente sobre una gran estructura metálica de diez metros de longitud, diseñada específicamente para la obra. La forma recuerda una half pipe de monopatín y está pensada para que el espectador recorra el espacio desde diferentes ángulos y líneas de visión.
Pagès explica que ha trabajado con drones para captar el territorio desde múltiples perspectivas. “Es una videoinstalación con sonido y luz, todo sincronizado, y está pensado como una especie de opereta donde entras”, resume el artista. La obra también conecta estos elementos visuales con episodios históricos como la expulsión de los musulmanes, que hasta entonces habían sido productores de papel, un hecho que impulsó la importación de papel desde Italia. La instalación también incorpora referencias a la colonización de América.
Las imágenes de agua que aparecen en la instalación han sido registradas en diversos puntos vinculados al patrimonio hidráulico y papelero de Catalunya, como el Aqüeducte del Pont Nou de Sant Pere de Riudebitlles, los Gorgs del Diable de Orpí, Les Deus de Mediona de Sant Quintí de Mediona y La Bassa de Capellades. Pagès explica que hace tres años que trabaja en el proyecto de las marcas de agua y que decidió mantenerlo en pausa porque tenía claro que la obra debía acabar exponiéndose en Venecia, una ciudad que define como “la ciudad de la marca de agua”. En este sentido, recuerda también que el poeta y premio Nobel Joseph Brodsky escribió su obra Marca de agua inspirándose precisamente en Venecia.
Presencia catalana en la Bienal
La instalación Paper Tears forma parte del pabellón Catalonia in Venice, impulsado por el Institut Ramon Llull dentro de la Bienal de Venecia. La directora del organismo, Anna Guitart, ha reivindicado la importancia de mantener la presencia catalana en Venecia “como hacemos desde 2009” y ha destacado que Pagès es “una de las artistas catalanas con más proyección internacional”. El arte catalán, sin embargo, también tiene protagonismo este año en el pabellón español, representado por Oriol Vilanova con la obra Los restos, una instalación construida a partir de un archivo de más de 50.000 postales. “Nosotros no tenemos nada que ver, pero estamos felices y lo felicitamos, porque es un pabellón espléndido y ha hecho muy buen trabajo”, ha afirmado Guitart, que considera que esta doble presencia “también es indicativa del momento artístico catalán”.