La noche del sábado al domingo, coincidiendo con el cambio de hora de primavera, es especialmente delicada para el descanso. Los expertos en sueño coinciden en una recomendación clave como lo es el hecho de evitar el uso del móvil y otros dispositivos electrónicos al menos una hora antes de acostarse. El motivo es claro, ya que el organismo ya está sometido a un desajuste y cualquier estímulo adicional puede agravar sus efectos.

El adelanto del reloj implica perder una hora de sueño, lo que altera el ritmo circadiano, el sistema interno que regula cuándo debemos dormir y despertar. Este cambio genera una desincronización que puede traducirse en fatiga, dificultad para conciliar el sueño y sensación de cansancio al día siguiente. Algo que empeora si no le ponemos las cosas sencillas a nuestro organismo.

La luz azul complica aún más la adaptación a la nueva hora

Uno de los principales factores que explican esta recomendación es la luz azul que emiten los dispositivos electrónicos. Esta luz interfiere directamente en la producción de melatonina, la hormona responsable de inducir el sueño y que su desajuste en un momento delicado como este es fatal para nuestro descanso.

Usar el móvil antes de dormir puede ser perjudicial para tu salud
Usar el móvil antes de dormir puede ser perjudicial para tu salud

Y es que cuando se utiliza el móvil por la noche, el cerebro interpreta que aún es de día. Esto retrasa la señal natural de descanso y dificulta quedarse dormido. En una noche ya marcada por la pérdida de una hora, este efecto puede ser aún más acusado. Además, el uso del móvil suele ir acompañado de estímulos mentales intensos, como redes sociales o noticias, que activan el cerebro en lugar de prepararlo para dormir. Todo ello contribuye a empeorar la calidad del descanso.

Un pequeño gesto con gran impacto

Los especialistas recomiendan sustituir el uso del móvil por hábitos más relajantes antes de dormir. Leer, escuchar música suave o simplemente desconectar de estímulos digitales puede ayudar al cuerpo a prepararse para el descanso y así pasar una noche mucho más reparadora.

La realidad es que el organismo necesita señales claras para adaptarse al nuevo horario. De este modo, evitar las pantallas la noche del cambio de hora se convierte en una medida sencilla pero muy efectiva para minimizar el impacto, mejorar la calidad del sueño y afrontar los días posteriores con mayor energía y equilibrio.