Ante la llegada de la primera DANA de la primavera, en Catalunya no solo preocupa la intensidad de la lluvia o las rachas de viento, sino los daños que pueden provocar en viviendas mal protegidas. Por eso, las recomendaciones insisten en un gesto sencillo pero clave como lo es cerrar bien persianas, ventanas y asegurar cortinas exteriores antes de que el temporal alcance su punto álgido.
El viento asociado al temporal de levante puede superar los 50 o 60 km/h en zonas del litoral, una velocidad suficiente para forzar cierres mal encajados, levantar persianas no aseguradas o convertir objetos de balcones en proyectiles. Las persianas bajadas actúan como primera barrera frente a impactos y reducen el riesgo de rotura de cristales por objetos arrastrados por el viento.
Persianas bajadas y elementos asegurados
No se trata solo de bajar la persiana, sino de comprobar que queda correctamente encajada en las guías. En edificios altos o muy expuestos, una persiana mal fijada puede desprenderse y causar daños en la vía pública. También se recomienda recoger toldos, fijar contraventanas y retirar macetas, tendederos u objetos ligeros de terrazas y balcones.
En el caso de cortinas exteriores o estores enrollables, dejarlos extendidos durante un episodio de viento fuerte puede provocar que se desgarren o se descuelguen. Lo más prudente es recogerlos completamente para evitar tensiones innecesarias en anclajes y soportes. Las ventanas deben permanecer bien cerradas, especialmente si se prevén chubascos intensos. Las lluvias acompañadas de viento pueden provocar filtraciones laterales, algo frecuente cuando el agua impacta directamente contra la fachada.
Prevención para evitar daños mayores
Estos pequeños gestos pueden evitar reparaciones costosas. La combinación de viento y lluvia no solo afecta a la estructura exterior, sino también al interior de la vivienda si se producen entradas de agua. Además, en comunidades de vecinos, una persiana desprendida puede generar responsabilidad civil si causa daños a terceros.
Las autoridades insisten en que la prevención doméstica es tan importante como seguir los avisos meteorológicos. Cerrar y asegurar correctamente persianas y elementos exteriores no es una medida alarmista, sino una práctica básica ante episodios de inestabilidad intensa. Así pues, en temporales de primavera, donde el viento puede ser tan protagonista como la lluvia, anticiparse marca la diferencia.
