En el Parque Natural del Cadí-Moixeró, en la zona de La Molina, hay una pequeña ruta de montaña que destaca por su ubicación y por su vertiente divulgativa. Se trata del Circuito de la natura de la Tosa, un itinerario corto situado en la cima de la Tosa d’Alp (2.536 metros), justo donde se encuentra el conocido refugio del Niu del Àliga.

Aunque es un recorrido muy sencillo, el entorno es espectacular. Desde este punto se pueden disfrutar vistas panorámicas impresionantes del Pirineo, con el macizo del Cadí-Moixeró como gran protagonista. Además, el circuito está pensado especialmente para familias y excursiones tranquilas, ya que combina naturaleza, paisaje y aprendizaje sobre la fauna de alta montaña.

Una de las maneras más cómodas de llegar es subiendo con el telecabina Cadí-Moixeró desde La Molina, que permite acceder fácilmente a la parte alta de la montaña. También existe la opción de subir caminando desde Coll de Pal por el GR-150-1, una ruta que suele durar aproximadamente una hora y media.

Un circuito corto e ideal para hacer con niños

El Circuito de la natura de la Tosa es un itinerario circular de unos 1,7 kilómetros, con solo 25 metros de desnivel. En condiciones normales, se puede completar en unos 30 minutos, hecho que lo convierte en una excursión perfecta para completar una jornada en la montaña.

A lo largo del camino se han instalado figuras y rastros de animales muy realistas, ya que a estas altitudes no siempre es fácil verlos directamente. El objetivo es que los visitantes puedan identificar qué especies viven en este entorno y aprender a reconocerlas.

Con un poco de paciencia también es posible observar algunos en libertad. En esta zona es habitual ver animales volando, corriendo por las pedreras o descansando entre las rocas, sobre todo durante las primeras horas del día.

Las aves emblemáticas de la alta montaña

Uno de los grandes atractivos de este itinerario es descubrir la fauna típica del Pirineo. Entre las aves más destacadas se encuentra el águila dorada, una de las rapaces más emblemáticas de la cordillera, con una envergadura que puede alcanzar los 1,8 metros.

También destaca el quebrantahuesos, una especie muy característica del Pirineo que puede alcanzar hasta 2,8 metros de envergadura. Esta ave es conocida porque se alimenta principalmente de huesos, que deja caer desde el aire para romperlos.

Otra especie habitual es la chova piquirroja, muy presente en los prados de alta montaña, donde a menudo se la puede ver volando o buscando comida entre los pastos.

Marmotas, rebecos y otros animales del Pirineo

Entre los mamíferos, uno de los animales más representativos de este paisaje es el rebeco, perfectamente adaptado a los terrenos abruptos y a los grandes desniveles. Es habitual encontrar rastros suyos o, con un poco de suerte, verlo moverse por las laderas de la montaña. También es relativamente fácil oír o ver la marmota, un roedor de gran tamaño muy característico de las zonas alpinas. A menudo se identifica por su silbido de alerta cuando detecta algún peligro.