Cada año, miles de contribuyentes pierden dinero por un error que pasa desapercibido como lo es el de no incluir las aportaciones a sus planes de pensiones en la declaración de la renta. Aunque parezca un descuido de poca importancia, puede suponer pagar cientos de euros más de lo que corresponde, simplemente por no aplicar la deducción fiscal sobre el IRPF que estas aportaciones permiten.

El problema afecta a trabajadores que sí realizan aportaciones periódicas a sus planes de pensiones, las ven reflejadas en sus extractos bancarios, pero no las declararan ante Hacienda. Este fallo, a menudo silencioso, provoca que el cálculo del IRPF se haga sobre una base imponible más alta de la que realmente deberían tener, incrementando de forma importante el montante total a pagar.

Por qué es fundamental declarar las aportaciones

Las aportaciones a planes de pensiones reducen la base imponible del IRPF, lo que significa que Hacienda calcula los impuestos como si hubieras ingresado menos dinero del que realmente se ha ingresado. El efecto lo que hace es pagar menos impuestos y optimizar la declaración de la renta. Cuanto mayor sea tu tipo impositivo, mayor será el beneficio de incluir estas aportaciones, convirtiendo esta deducción en un instrumento eficaz de ahorro fiscal año tras año.

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No declarar estos aportes es, en la práctica, de cierto modo, regalar dinero a Hacienda. Muchos trabajadores desconocen que incluso aportaciones pequeñas, acumuladas a lo largo del año, pueden reducir la cuota del IRPF de manera significativa. Esta deducción es totalmente legal y de aplicación automática si se declara correctamente en la renta.

Cuánto se puede deducir y cómo aplicarlo

El límite de deducción varía según la normativa vigente y la edad o situación del contribuyente, pero siempre existe un máximo anual que marca la Agencia Tributaria. Declarar estas aportaciones no solo evita pagar de más, sino que puede suponer una reducción considerable de la factura fiscal, especialmente para quienes tributan en tramos altos del IRPF. La clave es revisar los extractos de aportaciones, asegurarse de que se incluyen en la declaración y aprovechar al máximo las ventajas fiscales que ofrecen los planes de pensiones. Es un proceso sencillo que puede ahorrar cientos de euros cada año sin tener que hacer ningun tipo de esfuerzo.

Así pues, si aportas a un plan de pensiones y no lo declaras, estás dejando de aprovechar un derecho fiscal que te corresponde. Declararlo reduce tu IRPF y evita pagar de más, transformando un descuido habitual en un ahorro tangible.