A partir de 2026, la normativa del Ingreso Mínimo Vital introduce un cambio que puede beneficiar a miles de personas jóvenes y adultas en España. Los mayores de 23 años que vivan con sus padres podrán solicitar esta ayuda como beneficiarios individuales, algo que hasta ahora, estaba vetado en la mayoría de los casos. La medida responde a ayudar a personas sin ingresos suficientes que no pueden emanciparse por el elevado coste de la vivienda.
Convivir con los progenitores implicaba formar parte automáticamente de la misma unidad de convivencia, lo que hacía que los ingresos de los padres se tuvieran en cuenta para denegar la prestación. Con el nuevo criterio, la Seguridad Social flexibiliza esta interpretación y permite separar situaciones económicas aunque se comparta domicilio, siempre que se cumplan determinados requisitos.
Qué ha cambiado en el Ingreso Mínimo Vital en 2026
La clave del cambio está en que vivir con los padres deja de ser un impedimento automático para acceder al IMV. Desde 2026, los mayores de 23 años pueden constituir una unidad de convivencia independiente, incluso residiendo en el mismo domicilio familiar, si acreditan que no dependen económicamente de sus progenitores. Este ajuste normativo reconoce que compartir vivienda no siempre implica compartir ingresos o estabilidad económica. De este modo, la ayuda se adapta mejor a situaciones de precariedad prolongada, empleo intermitente o ausencia total de ingresos.
La cuantía del Ingreso Mínimo Vital para una persona sola rondará en 2026 entre los 600 y los 640 euros mensuales, según las actualizaciones previstas por la Seguridad Social. Esa cifra corresponde al umbral mínimo garantizado para un beneficiario individual sin ingresos.
Requisitos que deben cumplir quienes vivan con sus padres
La ayuda puede ser mayor si existe una discapacidad reconocida, si se acreditan gastos elevados de vivienda o si concurren situaciones especialmente protegidas, como violencia de género, riesgo de exclusión social, desahucio o trata. En estos casos, la prestación mensual puede situarse claramente por encima de los 600 euros. Para poder solicitar el IMV en estas condiciones, es imprescindible tener 23 años o más, no estar casado ni ser pareja de hecho, haber residido legalmente en España durante al menos un año y no superar los límites de renta y patrimonio establecidos.
Además, la Seguridad Social exigirá demostrar una independencia económica real, aunque se comparta vivienda. La realidad es que este cambio abre la puerta a que muchas personas que antes quedaban fuera del sistema de ayudas puedan acceder por fin a un apoyo económico estable. Así pues, se trata de una reforma con impacto directo en la lucha contra la pobreza y la exclusión.
