María Lafuente, asesora financiera, lanza una advertencia especialmente dirigida a quienes hoy tienen menos de 45 años, ya que no deberían planificar su retiro pensando que cobrarán una pensión equivalente a la de sus padres. España mantiene actualmente una de las tasas de sustitución más elevadas de la OCDE, pero el envejecimiento de la población amenaza con tensionar ese equilibrio durante las próximas décadas.
La tasa de sustitución mide qué porcentaje del salario previo consigue reemplazar la pensión. Para una carrera completa y un salario medio, la OCDE sitúa a España alrededor del 80% en términos brutos, muy por encima del promedio internacional. Eso permite que muchos jubilados actuales mantengan una parte importante de sus ingresos anteriores cuando abandonan definitivamente el mercado laboral.
Una tasa del 80% difícil de mantener
El problema aparece al mirar hacia 2045, 2050 o 2060. Los trabajadores menores de 45 años afrontarán una España con más pensionistas y una población en edad laboral relativamente menor. La Comisión Europea proyecta además un fuerte aumento del gasto público en pensiones durante las próximas décadas, una presión que obligará a financiar el sistema con mayores ingresos, cambios laborales o ajustes futuros.
Por eso Lafuente plantea un escenario en el que la tasa de sustitución podría terminar acercándose al 50%. No existe actualmente una norma aprobada que diga que los menores de 45 años cobrarán exactamente la mitad de su sueldo, pero esa hipótesis sirve para explicar el riesgo: mantener durante décadas niveles cercanos al 80% exige una capacidad financiera considerable.
Ahorrar deberá formar parte de la jubilación
Para un trabajador que cobrara 2.000 euros antes de jubilarse, una sustitución del 80% equivaldría teóricamente a unos 1.600 euros, mientras que una del 50% dejaría alrededor de 1.000. Son cálculos ilustrativos, porque la pensión española depende realmente de las bases de cotización, los años cotizados, la edad de retiro y las reglas vigentes cuando llegue ese momento.
El mensaje para los jóvenes no es que vayan a quedarse sin pensión, sino que depender exclusivamente de ella incorpora más incertidumbre que para generaciones anteriores. Lafuente aconseja construir ahorro privado progresivamente, evitar llegar al retiro con deudas y comenzar cuanto antes aunque las cantidades sean pequeñas. La jubilación de quienes hoy tienen treinta o cuarenta años todavía queda lejos y las reglas pueden cambiar muchas veces. Precisamente por eso, planificar suponiendo una pensión pública más moderada permite crear un margen propio y reducir la dependencia de futuras decisiones políticas. Ese colchón puede marcar diferencias importantes en el futuro.
