Marc Cucurella está acostumbrado a competir bajo presión. Sin embargo, hablar de su hijo Mateo consiguió derribarlo. El futbolista rompió a llorar al reconocer una angustia como padre. No siempre sabe qué necesita el pequeño cuando atraviesa un mal momento. Esa incertidumbre le provoca impotencia.
“Para mí es un tema difícil”, admitió durante su conversación con Pau Brunet, divulgador autista. “A veces no sabemos cómo lo podemos ayudar, sobre todo cuando le veo que está mal”, añadió. No hablaba de falta de implicación. Hablaba del miedo a no acertar queriendo hacer todo bien.
Marc Cucurella se sincera sobre el autismo de su hijo Mateo
Mateo tiene siete años y es autista. Su familia ha aprendido que comprenderlo exige observar, anticipar y respetar sus tiempos. No existe una fórmula para cada situación. Marc y Claudia Rodríguez intentan adaptar el entorno sin limitar su personalidad.
Las rutinas se han convertido aliadas. Durante mucho tiempo repetían el mismo recorrido después del colegio. Marc recogía a Mateo y compraban la merienda antes de volver. Incluso hacían aquella parada los fines de semana. La repetición no era un capricho. Le ofrecía seguridad.
“Cuando cumplimos con la rutina, él está mejor”, explicó el futbolista. Pau le aconsejó contarle con antelación cualquier cambio y describir cada plan paso a paso. Saber qué ocurrirá reduce la incertidumbre. Para Mateo, esa información puede marcar la diferencia entre afrontar una situación con tranquilidad o sentirse bloqueado.
La música también ocupa un lugar importante. Cuando Mateo se enfada, su hermano Río suele cantarle. Sabe que eso puede ayudarlo. Río y Bella han aprendido a respetar determinadas costumbres. La convivencia entre los tres ha servido para que Mateo se acostumbre a compartir espacios, juegos y atención.
Mirando atrás, sus padres comprenden señales que entonces interpretaron de otro modo. Cuando era bebé, Mateo aleteaba al escuchar canciones. Ellos pensaban que bailaba. Más tarde observaron su dificultad para entrar en casas desconocidas y relacionarse con otros niños. El diagnóstico de un neuropediatra dio sentido a muchas escenas.
Cucurella opina que divulgar su caso puede ayudar a otras familias
Cucurella no comparte esta historia para provocar compasión. Quiere que otras familias se sientan menos solas. Muchos padres atraviesan dudas semejantes y temen no estar haciendo suficiente. Escuchar a alguien conocido reconocer esa vulnerabilidad puede quitarles un peso de encima. También combate la falta de empatía.
Cada avance adquiere un valor enorme. “Con Mateo sabe mucho mejor”, reconoce Marc. No significa que celebre menos los logros de Río o Bella. Simplemente conoce el esfuerzo que algunas conquistas requieren. Detrás de cada paso existen paciencia, observación y trabajo familiar.
El futbolista insiste: las personas autistas no deben definirse únicamente por sus dificultades. “Son gente normal, pero tienen sus particularidades”, recuerda. Para su familia, ayudar a Mateo no consiste en cambiarlo. Consiste en entenderlo mejor.
